El temor a enfrentar una pérdida en el embarazo es un sentimiento común, pero que causa gran angustia en las futuras madres. El académico de Obstetricia de la USS, Jorge Rodríguez, entrega consejos para sobrellevarlo.

Esperar un hijo, sobre todo cuando se trata de la primera vez, es un proceso lleno de emociones. No obstante, en esta etapa también es posible experimentar sentimientos de temor a una pérdida, generando incertidumbre en la madre y su entorno.
“Es bastante frecuente presentar este miedo, sobre todo a lo largo del primer trimestre de embarazo”, comenta Jorge Rodríguez, matrón y académico de Obstetricia de la Universidad San Sebastián. El especialista explica que las pérdidas gestacionales se dan principalmente en la primera mitad del embarazo, y que esto ocurre, principalmente, por defectos cromosómicos o genéticos.
“En estos casos el organismo materno detecta que existe una alteración que va a ser incompatible con la vida a futuro, terminando de manera espontánea con esa gestación”, detalla el profesional.
El proceso reproductivo humano es bastante poco predecible, “esto quiere decir que un alto porcentaje de ellos se pierden por las causas antes detalladas. Es más, muchas mujeres no alcanzan a darse cuenta de que están embarazadas, pues el retraso en su periodo es muy breve, y luego sólo perciben que les llega una menstruación más abundante”, explica el matrón.
El temor en esta primera etapa también está influido por el cóctel hormonal propio del embarazo, principalmente por el aumento de progesterona, que es la hormona que sirve para proteger el embarazo. “En los primeros meses la mujer y su organismo se está acostumbrando a esta cantidad hormonal elevada, por lo tanto, su respuesta va a ser adaptativa, razón por la que en el primer trimestre van a estar emocionalmente más lábiles, generando este miedo intrínseco a perder al bebé”, señala Rodríguez.
En primer lugar, hay que evitar construir una expectativa muy alta. “Es común que las madres, una vez que confirman su embarazo, quieran contarlo a todo el mundo. Se recomienda hacer pública la noticia después del primer trimestre. Una vez superado este periodo, es muy baja la posibilidad de que esta gestación se pierda si todo marcha en orden”, puntualiza el académico.
Las mujeres que van a tener más incertidumbre serán las que hayan sufrido una pérdida reproductiva antes, las que tengan conocidas que lo hayan vivido, o aquellas que se sometieron a tratamientos de fertilidad para poder lograr el embarazo. En todos estos casos el entorno debe entregar contención y acompañar, sobre todo, porque es un periodo de alta sensibilidad y aprehensiones.
Finalmente, “es clave poder educarlas e informarlas respecto al proceso gestacional humano, explicarles que es muy común tener pérdidas reproductivas, y que estas se deben a causas que no están en sus manos, ni en las de su pareja o entorno”, enfatiza el experto.