Académico de Psicología, Felipe Parra, explica los beneficios de tener una red de contactos y cómo identificar a sus miembros.
Ante las dificultades en el mercado laboral, a raíz de la pandemia, resulta fundamental recurrir a las redes o también conocidas por su anglicismo, networking. Su importancia radica no solo en las oportunidades laborales que presentan, sino también en la retroalimentación que ofrecen y en la oportunidad de contar con buenas relaciones humanas. No obstante, no todos saben cómo construirlas, consolidarlas o identificarlas.

Una sensación positiva que genera el networking es la de autoeficacia, es decir, que ante desafíos profesionales se tiene una mejor capacidad para resolverlos. “Si yo tengo una buena red de contactos, tengo mejores posibilidades de enfrentar este desafío porque me puedo apoyar o aconsejar por profesionales que trabajan en el área o que pasaron por esa experiencia”, afirma el también magíster en Desarrollo Organizacional y Recursos Humanos.
Una vez reconocidas y afianzadas las redes de contacto, comienza la búsqueda de empleo. En este punto, se recomienda verlo como un trabajo y visitar los distintos portales que publican oportunidades profesionales.
Felipe Parra asegura que, ante los procesos de reclutamiento y selección online, se debe considerar más que nunca el uso de herramientas digitales como una competencia que se debe potenciar. “Por otro lado, no debemos cerrarnos a posibilidades, ya sea geográficas o por tipos de industria o edad. Hoy estamos viviendo cambios importantes en muchas prácticas y eso es un espacio para ser creativos y adaptar nuevas formas”, dice.
Debido a las múltiples consecuencias que ha acarreado la situación sanitaria, el mercado laboral ha sufrido impactos en varios sectores, mermando con ello la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, este panorama solo ha favorecido a ciertos rubros, como el comercio electrónico y el área de la salud, ya que la gente siguió comprando desde su casa y, a la vez, continuó buscando mejorar su salud física y mental. “Asimismo, quienes apoyan la implementación de estos sectores se vieron potenciados por ese efecto en cadena, no así servicios asociados a actividades que no podemos realizar en pandemia porque requieren presencialidad”, sentencia Felipe Parra, magíster en Desarrollo Organizacional y Recursos Humanos.