Los ensayos con extractos de residuos de rosa mosqueta validaron su actividad antioxidante y sugieren un potencial para proteger el colágeno de la piel. El trabajo fue seleccionado para una presentación oral en un congreso internacional de la USS.

Alison Zanabria estudia Farmacia y Bioquímica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima. Durante su intercambio estudiantil en Valdivia, su interés por los recursos naturales y su actividad antioxidante la llevó a sumarse a una experiencia de investigación. En el Centro de Estudios Científicos (CECs), bajo la guía de la Dra. Carolina Añazco, participa en un proyecto que evalúa el potencial de los residuos de rosa mosqueta para futuras aplicaciones cosméticas.
La oportunidad surgió después de que Alison compartiera sus intereses académicos con Jaime Correa, coordinador de Asuntos Internacionales, quien facilitó una visita al centro. Ese acercamiento le permitió conocer distintas áreas de investigación y vincularse finalmente con el Laboratorio de Bioquímica Nutricional (NUBILAB).
“Le expliqué las áreas en las que me interesaba investigar, como el aprovechamiento de los recursos naturales, su actividad antioxidante y la cosmética”, recuerda. Así, su estadía en Valdivia se convirtió en una oportunidad clave para su formación. También le permitió contribuir a un proyecto ligado a un recurso presente en el territorio.
El estudio se concentra en el residuo generado por el procesamiento del fruto de la rosa mosqueta. El aceite de sus semillas ya tiene aplicaciones cosméticas y el fruto se utiliza en infusiones y alimentos. Esta investigación, en cambio, explora nuevas posibilidades de aprovechamiento de sus desechos.
Para obtener los extractos, el equipo empleó una metodología de extracción verde. Esta busca reducir los tiempos de procesamiento y favorecer un uso más sostenible de los recursos. Según explica Alison, los ensayos permitieron identificar compuestos bioactivos y validar su actividad antioxidante. Los resultados sugieren un potencial para contribuir a proteger el colágeno de la piel frente a su degradación.
La investigación también incluyó pruebas en fibroblastos, células de la dermis, para evaluar la seguridad de los extractos en condiciones de laboratorio. De acuerdo con la estudiante, estos ensayos entregaron resultados favorables y constituyen una base para continuar estudiando sus posibles aplicaciones.
“Planteamos su aplicación en la formulación de productos cosméticos”, señala Alison. La propuesta busca dar valor a un residuo mediante un proceso sostenible, aunque su eventual incorporación en productos para la piel requiere nuevas evaluaciones.
El trabajo fue seleccionado para una presentación oral en el “I Congreso Internacional de Innovación: Desafiando las Fronteras en Salud y Rehabilitación”. Se realizó el 22 y 23 de octubre, organizado por la Facultad de Ciencias de la Rehabilitación y Calidad de Vida de la USS. El encuentro contempló exposiciones y un concurso de pósteres científicos, con el propósito de compartir ideas novedosas en estas áreas.
“Mi experiencia en el congreso fue sumamente enriquecedora, pues me permitió hacer divulgación científica, mejorar mis habilidades de comunicación y aprender sobre innovación en salud. Además, conecté con gente increíble, tanto con estudiantes con muchísima iniciativa como con profesionales de gran trayectoria”, destaca Alison.
Para Alison, esta instancia representó una oportunidad de comunicar la investigación desarrollada durante su intercambio. Su experiencia en Valdivia conecta el aprendizaje en laboratorio con la colaboración internacional y la búsqueda de alternativas sostenibles para aprovechar los recursos naturales.