¿Son útiles las medidas para prevenir la contaminación ambiental?

Desde la restricción vehicular hasta el impedimento de usar leña son algunas de las medidas que buscan frenar los episodios críticos de contaminación. Tras años en práctica, ¿son normas acordes a los tiempos?

contaminación

Se fueron las lluvias y retornó la mala calidad del aire en la Región Metropolitana. Hoy, miércoles 20 de julio, el Gran Santiago vive un nuevo episodio de Alerta Ambiental, lo que se suma a las jornadas de preemergencia, que además se replican en otro puntos del país. Rancagua y Temuco son alguno de ellos.

Con los datos sobre la mesa, vale preguntarse por el real impacto que tienen las actuales medidas preventivas y de mitigación. ¿Son acordes a los requerimientos? A juicio de José Miguel Arriaza, director de la Escuela de  Ingeniería en Energía y Sustentabilidad de la U. San Sebastián, las normas son idóneas, aunque falta mayor fiscalización y conocimiento de las mismas.

“El plan de descontaminación de la RM -Santiago Respira- se actualizó hace poco. El 2018 se incorporaron medidas más restrictivas en diferentes ámbitos, y fue un trabajo que tomó años (…) En general, si existe un plan de contaminación con una vida útil de más de 10 años, y se ve un estancamiento en las soluciones, es necesario actualizarlo dependiendo de cada ciudad, caso a caso. Es imposible replicar un plan de una región o otra. Todas tienen variables diferentes”, aclara.

Índices en juego y medidas a potenciar

El Plan “Santiago Respira” se centra en la cantidad de Material Particulado 2,5 registrado en el aire. Dichas partículas reciben su nombre a causa de su diámetro de 2.5 micrómetros (aproximadamente 1 diezmilésimo de pulgada), más pequeño que un cabello humano. El riesgo es su acumulación en el sistema respiratorio, asociándose a un aumento de las enfermedades respiratorias y a la disminución del funcionamiento pulmonar.

“Antiguamente se consideraba el material particulado número 10, por lo que el 2,5 obliga a restringir aún más actividades”, agrega el académico. La contaminación del aire se mide de acuerdo con el Índice de Calidad del Aire referido a Partículas (ICAP), siendo “Alerta Ambiental” cuando ésta se ubica entre 200 y 299. En Preemergencia Ambiental el índice se sitúa entre 300 y 499, y en Emergencia sobrepasa los 500.

Más allá de los números, lo relevante es que las personas “cumplan las medidas y la fiscalización sea más exhausta”, agrega Arriaza. “En el caso de Santiago, el 30% de la contaminación se relaciona con el uso de leña. La gente sabe que no puede usarla en ciertos momentos, pero de igual modo lo hace. En ocasiones no se respeta la restricción vehicular, las quemas agrícolas o las medidas impuestas a industrias. Finalmente es una sumatoria de factores los que afectan la cuenca y si no se respetan, las medidas impuestas pierden efectividad”, concluye.

 

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