En el contexto de la semana de la lactancia materna, dos académicos de la USS analizan los beneficios de este proceso y aclaran dudas. ¿Existe un límite de tiempo para amamantar? ¿Afecta al desarrollo del habla de los niños? ¿Cómo solucionar dificultades? Lee con atención.

“Hay tiempos mínimos para amamantar. Debe ser exclusiva hasta los 6 meses, pues todo el contenido nutricional requerido por el bebé, la hidratación y las defensas naturales, están contenidas en la leche materna”, especifica el matrón Jorge Rodríguez, académico de Obstetricia de la Universidad San Sebastián.
Mientras más duradera, mejor, pues lo beneficios no son sólo para el niño, sino que también para la madre. “Cuando se prolonga en el tiempo, ayuda a mantener la anticoncepción de manera natural. Además, postparto, disminuye la hemorragia, pues la hormona que contribuye a la eyección de la leche permite que el útero esté contraído, evitando el sangrado excesivo”, agrega Rodríguez.
“Hay estudios que relacionan la lactancia materna prolongada con niños que se sienten mucho más protegidos y cuidados. De igual forma, el riesgo de padecer enfermedades de origen infeccioso y alérgico también disminuyen debido al traspaso de anticuerpos desde la madre a su hijo”, señala Rodríguez.
Se tiende a relacionar que una lactancia materna prolongada genera niños “muy regalones”, que hablan tardíamente. Esto no es así, “pues la succión realizada durante este proceso ayuda a posicionar estructuras de la cavidad oral que son claves en el desarrollo del habla”, puntualiza Camila Cruz, consejera de lactancia materna y académica de Fonoaudiología en la USS.
La recomendación de suspenderla a una edad determinada, para evitar alteraciones o dificultades en el habla, es uno de los mitos que hay que derribar. “A la fecha, no existe evidencia científica que sustente esta afirmación. Por el contrario, promoverla por un periodo prolongado, sólo tiene efectos positivos para el desarrollo integral del ser humano”, afirma Cruz.
Más allá de los mitos en torno a la extensión del periodo de amamantamiento, es importante poner sobre la balanza los grandes beneficios que tiene, enfatiza Cruz. “Por ejemplo, este proceso es considerado vital para prevenir alteraciones del sistema estomatognático y de la motricidad orofacial, las que impactan directamente en el progreso positivo del habla, un elemento clave para la comunicación humana a todo nivel”, concluye la docente de Fonoaudiología.
Actualmente existen muchos profesionales, por ejemplo, del área de la matronería, que se han especializado en lactancia materna y que tienen presencia en todos los niveles de atención de salud.
“Ellos orientan a las madres que tienen dificultades al momento de iniciar o mantener una lactancia. Por ello, la recomendación es que acudan a estos profesionales que cuentan con certificaciones y conocimientos actualizados para ayudarlas, pero también para ofrecer espacios de contención”, explica Rodríguez.
Como consejera de lactancia materna certificada, la fonoaudióloga Camila Cruz, enfatiza: “hay técnicas y metodologías para ayudar a cada mamá. Muchas veces los mitos y la presión en torno a este tema terminan boicoteando el proceso. Para eso estamos nosotros como profesionales certificados, nuestro objetivo es orientar para el éxito y bienestar de la mamá y su bebé”.