
Chile enfrenta una transformación demográfica que modificará profundamente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. Nacen menos niños, las familias son cada vez más pequeñas y las personas viven más años, generando nuevos desafíos para los vínculos entre generaciones y las redes de apoyo.
Este fue el eje del seminario “Cambio Demográfico: Natalidad y Envejecimiento en Chile”, organizado por la Universidad San Sebastián (USS), que reunió a destacados especialistas y académicos para abordar las distintas dimensiones de este fenómeno.
La jornada contó con la participación del rector de la USS, Carlos Williamson; David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales UC; Jorge Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Públicos (CEP); Carolina Velasco, directora de Estudios IPSUSS; Sylvia Eyzaguirre, directora general de Humanidades USS; Catalina Siles, socióloga y asesora de Plan Chile Renace; María José Naudon, decana de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez; y Simone Cecchini, director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) de la CEPAL.
Durante la jornada, Carlos Williamson presentó proyecciones que muestran que Chile alcanzaría su peak poblacional en 2035, con 20,64 millones de habitantes, para luego disminuir hasta 16,97 millones en 2070.
El cambio será aún más evidente en la composición de la población. En 2033, las personas de 65 años o más superarían en número a los menores de 20 años. A esto se suma una tasa global de fecundidad que llegaría a solo 0,97 hijos por mujer en 2025, muy por debajo de los 2,1 necesarios para el reemplazo generacional.
Menos nacimientos significan también familias más pequeñas y menor continuidad entre generaciones: menos hermanos, primos, hijos y nietos que puedan formar parte de las redes familiares y de apoyo.
El envejecimiento plantea un desafío que va más allá de las pensiones o el sistema de salud. Si las personas viven más, pero lo hacen en familias cada vez más pequeñas, también se reducen potencialmente las redes disponibles para acompañar y cuidar.
Actualmente se estima que existen alrededor de 768 mil personas dependientes en Chile. Más de la mitad de las labores de cuidado recaen en integrantes del propio hogar, principalmente mujeres.
Frente a esta realidad, el desafío será avanzar hacia un sistema de cuidados sostenible y, al mismo tiempo, fortalecer las redes sociales y comunitarias. La transformación demográfica también obliga a poner atención en fenómenos como la soledad y el aislamiento, especialmente entre las personas mayores.
La esperanza de vida promedio podría alcanzar los 88,4 años en 2070, por lo que será cada vez más relevante no solo prolongar la vida, sino asegurar bienestar, autonomía y vínculos significativos durante la vejez.
El cambio demográfico también tendrá un impacto directo sobre la economía. Una de las cifras más significativas presentadas durante el seminario indica que en 2070 habría 104,7 personas de 65 años o más por cada 100 ocupados.
La fuerza laboral ocupada pasaría de 9,48 millones de personas en 2025 a 6,91 millones en 2070. Frente a este escenario, David Bravo destacó la necesidad de aumentar la participación laboral femenina, fortalecer las competencias de los trabajadores y aprovechar herramientas como la inteligencia artificial para elevar la productividad.
El impacto alcanzará también a las pensiones. Según Jorge Rodríguez, el gasto en el pilar solidario, compuesto principalmente por la PGU, podría aumentar 133,7% entre 2025 y 2070, mientras que el número de beneficiarios pasaría de 2,71 millones a 6,24 millones.
Las proyecciones muestran que el cambio demográfico ya está en marcha y tendrá efectos sobre prácticamente todos los ámbitos de la sociedad. Pensiones, salud, educación, empleo y cuidados deberán adaptarse a una realidad marcada por menos nacimientos, mayor longevidad y redes familiares más reducidas.
El seminario de la Universidad San Sebastián puso así en discusión un desafío de largo plazo: cómo construir un país preparado para una sociedad donde viviremos más, seremos menos y tendremos que encontrar nuevas formas de acompañarnos.