USS acredita todos sus doctorados y obtiene reconocimiento europeo de excelencia

La Universidad San Sebastián logró acreditar sus diez doctorados ante la CNA y recibió el “Award of Excellence in Institutional Accreditation” de AQAS, una distinción europea reservada para instituciones que demuestran estándares de calidad excepcionales.

En pocos meses, dos reconocimientos llegaron desde frentes distintos. En Chile, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) certificó la totalidad de sus diez programas de doctorado: 10 de 10, sin excepción. Por su parte, la agencia alemana AQAS, referente europeo de educación superior, acreditó institucionalmente a la USS hasta 2032 y, de forma individual, al Doctorado en Biología Celular y Biomedicina. Además, le otorgó su “Award of Excellence in Institutional Accreditation“, una distinción que la propia agencia reserva para las instituciones que no solo cumplen los estándares europeos, sino que demuestran haberlos incorporado plenamente a su quehacer. Dos frentes de evaluación, una misma conclusión: la USS construyó calidad real.

Calidad que no depende de quién evalúe

Lo que distingue este momento no es solo la suma de reconocimientos, sino lo que revelan en conjunto. Que la CNA y AQAS —con marcos, criterios y evaluadores completamente distintos— lleguen al mismo diagnóstico sobre una universidad habla de algo que no se fabrica de cara a una auditoría, sino que implica una cultura institucional que se refleja en los programas, las sedes, los procesos y las personas.

Este resultado no solo valida que estamos cumpliendo estándares internacionales exigentes, sino que confirma que la calidad en la USS es parte de nuestra forma de hacer las cosas y fruto de un trabajo sostenido en el tiempo. Contamos con un sistema sólido, basado en evidencia, con participación de toda la comunidad y orientado a la mejora continua”, afirma Gonzalo Puentes, vicerrector de Aseguramiento de la Calidad USS.

El informe de AQAS lo detalla con precisión: un sistema institucional robusto y consistente en todas las sedes, una cultura de calidad que involucra a toda la comunidad universitaria, uso sistemático de evidencia para tomar decisiones y mecanismos concretos de acompañamiento a estudiantes. Que la acreditación institucional sea válida hasta 2032, sin observaciones condicionantes, no es un trámite cumplido: es un horizonte de confianza de seis años que los evaluadores europeos decidieron conceder.

Diez doctorados, una misma apuesta

La historia de estos diez doctorados comenzó mucho antes de las acreditaciones y los reconocimientos que hoy los respaldan. Comienza en 2017, cuando la USS lanzó sus dos primeros programas doctorales con la convicción de que una universidad que quiere aportar al país necesita investigar, no solo enseñar. Desde entonces, el crecimiento ha sido constante y deliberado. Hoy cuenta con diez programas acreditados por la CNA que abarcan áreas tan diversas como la Biología Computacional, la Física Teórica, la Historia, la Filosofía y la Psicología, con presencia en Santiago, Concepción y Valdivia.

El crecimiento habla por sí solo. Entre 2020 y 2025, las publicaciones científicas de la USS crecieron de 332 a más de 1.200 anuales. Los proyectos Fondecyt activos pasaron de 12 a 82. El número de académicos investigadores se triplicó, pasando de 107 a 359 y actualmente, más de 200 estudiantes cursan un doctorado en la USS. Un dato que contrasta con el punto de partida: en 2020 eran dos los programas doctorales y ninguno estaba acreditado. Cinco años después, son diez y todos lo están. Pocas universidades en Chile pueden mostrar una transformación así en tan poco tiempo.

Para la Dra. Carolina Gatica, directora de Doctorados USS, este avance representa algo más que cifras: “Contar con diez programas de doctorado acreditados evidencia que tenemos capacidad de investigación, formación avanzada, infraestructura adecuada, un cuerpo académico de excelencia y estudiantes que validan la pertinencia y calidad de estos programas. La acreditación confirma que existe un ecosistema completo de investigación instalado en la universidad, capaz de formar investigadores y generar conocimiento de alto nivel”.

Lo concreto es que a partir del proceso de admisión 2027 —el primero en que los diez programas estarán acreditados de forma simultánea— todos los estudiantes de doctorado de la USS podrán postular a las becas de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID). Un cambio que no es menor: hoy 53 estudiantes ya cuentan con becas vigentes de la institución, lo que significa que el financiamiento externo está respaldando activamente el crecimiento del sistema doctoral de la universidad.

Parte de ese crecimiento ocurre lejos de Santiago. Hoy la mitad de los académicos USS dedicados a investigación trabaja en sedes regionales, y la alianza con el Centro de Estudios Científicos (CECs) en Valdivia alberga investigadores de claustro de seis de los diez programas doctorales. La investigación no es sólo patrimonio de la capital.

Lo que un doctorado transforma

Más de 40 personas han obtenido el grado de doctora o doctor otorgado por la USS y, entre ellas, hay una historia que merece contarse con nombre propio. Cecilia Morán es la primera mujer en alcanzar este grado en la universidad. Hoy es académica del Instituto de Historia USS, el mismo lugar donde se formó.

Durante su doctorado realizó una pasantía de investigación en la Universidad de Buenos Aires —impulsada por sus propios profesores— que terminó convirtiéndose en uno de los capítulos centrales de su tesis y en el origen de varios artículos científicos publicados. Sin embargo, cuando habla de lo que le dejó ese proceso, no comienza por las publicaciones. “Fue un impacto muy importante, especialmente por las herramientas metodológicas que adquirí. La calidad de los profesores fue uno de los alicientes que me hicieron escoger este doctorado y no otros“, señala la Dra. Morán.

Chile lo evalúa. Europa lo premia. Y más de 40 doctores formados en la USS ya están respondiendo la pregunta que realmente importa: para qué sirve una universidad de excelencia. La respuesta está en los laboratorios, en las aulas, en las comunidades donde investigan y en los estudiantes que forman, demostrando que la USS no solo habla de calidad, sino que la practica.

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