Simular para salvar: La apuesta de la USS que no tiene precedentes en la región

En un pabellón quirúrgico, no hay margen para el error. Por eso, la USS construyó un lugar donde equivocarse está permitido —y es parte del método. Así funciona LINK USS, el centro que está cambiando la forma en que Chile forma a sus profesionales de la salud.

El espacio no parece un aula. Tampoco un hospital. Hay monitores encendidos, maniquíes conectados a máquinas que respiran, brazos robóticos en reposo y una quietud tensa, del tipo que se siente justo antes de que algo importante ocurra. Es el campus Bellavista de Santiago, y lo que la Universidad San Sebastián construyó aquí no tiene precedentes en el país: LINK USS, el primer centro universitario de Simulación Avanzada, Innovación y Seguridad del Paciente de Chile.

Inaugurado en 2025, el centro nació para responder una pregunta que el sistema de salud chileno lleva años sin resolver del todo: cómo entrenar a los equipos médicos para reducir errores antes de que lleguen a un paciente real. Según datos de la Sociedad Chilena de Calidad Asistencial, el 16,3% de los eventos adversos en salud ocurre en unidades de pacientes críticos, y el 22% de las historias clínicas presenta alguna alerta relacionada a este tipo de incidentes. LINK USS nace precisamente para atacar ese problema desde la formación.

Con 1.500 m² distribuidos en dos pisos y 10 ambientes clínicos y quirúrgicos de alta complejidad —UCIs adulto, pediátrica y neonatal, sala de emergencias y pabellones quirúrgicos—, el centro está orientado principalmente a especialistas y equipos clínico-quirúrgicos que ya se desempeñan en la práctica asistencial: médicos, enfermeras, kinesiólogos y otros profesionales que buscan perfeccionarse en educación continua o programas de especialización.

Tecnología que no existe en ningún otro lugar

Dentro de LINK USS conviven simuladores únicos en América Latina. El SimMan 3GPLUS replica con precisión las reacciones fisiológicas de un paciente en crisis. El SimMan Critical Care permite entrenar ventilación mecánica y cuidado intensivo en condiciones controladas. Y el MamaAnne —un equipo de cuerpo completo que incorpora realidad mixta e inteligencia artificial— recrea escenarios obstétricos de alta complejidad con un nivel de detalle que hasta hace pocos años era impensable fuera de un hospital.

Pero el hito más reciente lleva nombre propio: Toumai. Este robot quirúrgico, fabricado por la empresa MicroPort, ya se encuentra operativo en LINK USS y permite realizar cirugías de alta complejidad e incluso intervenciones remotas gracias a su tecnología 5G. Se compone de tres elementos: una consola desde donde el cirujano dirige la operación de forma inmersiva, un carro de paciente con brazos articulados para pinzas, cámaras y demás instrumentos, y una torre de visualización que permite a todo el equipo quirúrgico seguir en tiempo real lo que ocurre en el campo operatorio.

Para el Dr. Andrés Díaz-Guio, director general de Simulación e Innovación de la USS, el valor de LINK USS no está solo en la tecnología, sino en lo que esa tecnología permite entrenar. “Cuando un profesional no ha desarrollado adecuadamente sus habilidades no técnicas —como la comunicación efectiva, el liderazgo o la toma de decisiones bajo presión— la probabilidad de cometer errores es mayor que en quienes han tenido la oportunidad de entrenarlas mediante simulación”, explica.

Esa dimensión humana del entrenamiento es, según Díaz-Guio, uno de los aspectos más diferenciadores del centro. A diferencia de la formación tradicional, donde cada disciplina se entrena por separado, LINK USS reúne a equipos completos en escenarios que replican la realidad clínica. “Los pacientes son atendidos por equipos integrados. Por eso resulta fundamental entrenar previamente en escenarios que reproduzcan ese trabajo colaborativo”, sostiene.

El ensayo que cambia el resultado real

El Dr. Jorge Antonio Espinoza, odontólogo especialista en Cirugía y Traumatología Bucomaxilofacial, no llegó a LINK USS de casualidad: es uno de los dos primeros Fellows latinoamericanos del programa Fellowship en Educación Basada en Simulación, una distinción que hasta ahora solo existía en Europa. Lo que más le llamó la atención no fue solo el equipamiento, sino la proyección de lo que el centro representa.

“En mi especialidad, la cirugía robótica aún tiene una presencia limitada en Latinoamérica, pero es una tecnología que está creciendo con rapidez y que probablemente será parte habitual de los hospitales en el futuro”, señala. En LINK USS, cada simulación termina con un proceso de debriefing: una instancia de análisis colectivo donde se revisa lo ocurrido, se identifican las causas de los errores y se generan aprendizajes concretos. “Como resultado, los profesionales llegan mucho mejor preparados a situaciones reales”, afirma.

Desde su apertura, la respuesta del sistema de salud ha sido elocuente. Por LINK USS han pasado instituciones públicas y privadas de distintas zonas del país: hospitales como el Félix Bulnes y el San Juan de Dios, sociedades científicas como la Sociedad Chilena de Nefrología y agrupaciones especializadas en cirugía bariátrica, además de organizaciones con convenios formales como Clínica BUPA. Un ecosistema en expansión que consolida a la Universidad San Sebastián como el referente en formación clínica avanzada de Chile y Latinoamérica.

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