Roberto Correa, Egresado de Medicina de la Universidad San Sebastián de Concepción, se encuentra radicado en España donde cursó su especialidad en Radiodiagnóstico en la Universidad de Salamanca.

Su madre fue su principal motivación para estudiar Medicina, porque ella es doctora y desde pequeño le contaba anécdotas, experiencias e historias de su profesión. Por lo mismo, creció queriendo ser un profesional como ella, atender pacientes y estar en un ambiente de trabajo en equipo en el área de la salud. Su vocación estaba clara: si no hubiese quedado en Medicina a la primera, hubiese realizado nuevamente la PSU hasta quedar seleccionado, ya que otra carrera nunca fue su opción.
¿Cómo fue tu experiencia en la Universidad San Sebastián?
Fue una muy buena experiencia. La época universitaria es increíble, lo pasé bien. Teníamos muchas clases, tiempos de exigencia máxima con idas al hospital desde tercer año. Aun así nos hacíamos un tiempo para reírnos y pasarlo bien. Fue una etapa buenísima, la recuerdo de muy buena manera. La relación entre los compañeros fue genial, además de estudiar en grupo, siempre teníamos actividades extra universitarias. Con los docentes había buena relación y siempre había un ambiente de seguir creciendo y aspirar a más.
¿Cómo egresado, qué le puedes recomendar a las generaciones futuras de Medicina de la USS?
Les diría que es una carrera espectacular, la más bonita de todas. Que se esfuercen mucho, que den el máximo, que jamás se den por vencidos en el estudio y exigencias de la carrera porque la recompensa al final es indescriptible, la gratificación cuando puedes ayudar a una persona con lo que has estudiado, no tiene palabras para explicarlo. Que la felicidad que siente uno como médico al curar a una persona es una de las mejores sensaciones y que deben encontrar la perfecta relación entre estudio y actividades extra universitarias para rendir al 100% en todo.
¿Antes de viajar trabajaste en Chile?
Terminé la universidad un viernes y el lunes siguiente ya estaba trabajando. Trabajé aproximadamente seis meses en el Servicio de Medicina Interna del Hospital de Coronel. Hacía turnos de urgencia de 24 horas, tenía salas con pacientes hospitalizados, consulta de medicina interna, controles de pacientes crónicos con diabetes, con hipertensión arterial y en el programa de tuberculosis. Estuve a cargo de la Unidad del Dolor que se encarga de pacientes terminales y trabajé haciendo turnos de 24 horas en el Servicio de Urgencias del Hospital de Lota y en el SAPU de La Leonera y Chiguayante.
¿Por qué tu destino fue Salamanca, España?
Elegí Salamanca porque es una ciudad con tradición de docencia, de hecho la Universidad de Salamanca es la más antigua de España y la segunda del mundo, después de Bologna. Tiene un hospital que abarca todas las especialidades, se realizan todas las intervenciones quirúrgicas y se realizan tratamientos de punta de la medicina actual, además de su calidad docente y posibilidad de aprender de doctores de renombre y muy prestigiosos.
¿Cómo ha sido tu experiencia en el extranjero?
Mi experiencia ha sido muy buena. Al comienzo fue duro estar lejos de casa, de mi familia, de mis amigos y de Concepción. El primer año pensé varias veces en regresar a Chile, pero seguí adelante, me esforcé y fui perseverante, me enfoqué en la especialidad, estudiar, hacer deporte y dar todo de mí en el hospital. A los seis meses ya estaba adaptado y tenía una muy buena relación con los demás profesionales y trabajadores del hospital, tenía conocidos para hacer actividades extra hospitalarias y un grupo para hacer deporte.
¿Cuáles son tus planes a futuro?
Por ahora me quedaré un tiempo más aquí. En los congresos y actividades de la especialidad he conocido gente de otros países y de España con los cuales hemos hecho amistad y me han ofrecido ir a trabajar con ellos. Luego de ganar un poco más de experiencia por un par de años pretendo regresar a Chile para desempeñarme en el área médica y docente.