El segundo retiro podría reducir el crecimiento de la economía nacional en el largo plazo, ya que, en parte, la inversión proviene de la existencia de un stock de ahorros. Además, podría aumentar la inflación debido a que existiría un exceso de demanda de bienes y servicios.

La posibilidad de un segundo retiro del fondo de pensiones es casi una certeza, más aún cuando existen dos proyectos: uno proveniente del Gobierno y el otro de la Cámara de Diputados. Entonces, cabe preguntarse cuáles serán los impactos que tendría la medida en la economía, ya sea en la inflación o en el crecimiento, como también en las arcas fiscales. Cabe puntualizar que el segundo retiro dejaría a cerca de 4 millones de personas sin dinero en sus fondos.
“Las expectativas en cuanto a esta decisión pueden estar afectando a la economía ahora. Las empresas tomarán distintas decisiones en cuanto a stock y precios si es que el proyecto termina siendo ley o no”, advirtió el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, Gonzalo Chávez.
Para el docente, este nuevo retiro aumentaría la inflación, debido al exceso de demanda por bienes y servicios. “En un mercado competitivo, si existe una mayor cantidad demandada que cantidad ofrecida de un bien, el precio tendrá una presión alcista. Por ejemplo, si hay una falta de stock de un producto, los precios aumentarán”, detalló Chávez.
Otra consecuencia que tendría el segundo retiro es que afectaría el crecimiento en el largo plazo. Eso, debido a que el crecimiento depende del stock de capital que tiene un país, vale decir, de los activos productivos de una economía. “Este va aumentando en la medida que exista inversión, la cual proviene del stock de ahorros, es decir, la acumulación de ahorro de todos los chilenos. Si la gente retira sus ahorros y los transforma en consumo, el stock de ahorro disminuye por lo que, en el largo plazo, se produce menos”, argumentó el también magíster en Gestión Financiera.
En esa misma línea, como las Administradoras de Fondos de Pensiones tendrán que transformar el dinero invertido de sus afiliados en efectivo, eso también impactará en la economía nacional. “Al estar la plata invertida, convertirla en efectivo requiere tiempo. El Banco Central puede ayudar comprando instrumentos financieros o emitiendo deuda, pero esto implica que debe correr con los riesgos asociados a cualquier instrumento financiero. Las AFP debieran estar preparándose desde ya para evitar este problema”, alertó Gonzalo Chávez.
En palabras del exsuperintendente de Pensiones, Guillermo Larraín Ríos, “mientras no se corrija el problema de fondo, que es cómo les damos transferencia a las familias de forma creíble, yo creo que la presión por sacar la plata de los fondos de pensiones va a continuar”. Eso quiere decir que, si el gobierno no desea que se ejecute un segundo retiro, se debe aliviar la necesidad de las familias de ingresos bajos y medios con aportes del Estado.
Estas ayudas estatales se financian mediante dos fuentes: impuestos y deuda. “Gran parte de los impuestos que se logran recaudar están asociados a los ingresos que perciben los agentes de una economía. Si estos bajan a causa, por ejemplo, de una recesión, se puede recurrir a la deuda pública, la cual puede ser con otros países o con personas”, puntualizó Gonzalo Chávez.
En el caso de que nuestro país tome esta última vía, deberá considerar una trayectoria que cubra los costos financieros y de gasto público. “Si el país se endeuda ahora y planea seguir siendo solvente, los impuestos de períodos futuros pueden desviarse hacia estas responsabilidades, en vez del gasto público. Todo dependerá de las políticas impositivas que vengan en el futuro”, sentenció el académico de la U. San Sebastián.