Este desconfinamiento ciertamente permitirá un mayor rango de libertad de acción, bajo ciertas condiciones, en lo que respecta a actividades sociales. Pero, respecto de esta libertad mayor, también debemos asumir una responsabilidad mayor.

El célebre psiquiatra austríaco Viktor Frankl en su libro El hombre en busca de sentido, sugiere lo siguiente: “Yo aconsejo que la estatua de la Libertad en la costa este de los Estados Unidos se complemente con la estatua de la Responsabilidad en la costa oeste”. Y explica: “La libertad se encuentra en peligro de degenerar en mera arbitrariedad salvo si se ejerce en términos de responsabilidad”.
Esta semana ha comenzado en las regiones de Los Ríos y de Aysén un proceso de desconfinamiento gradual al que se ha abierto la puerta debido al bajo número de casos de Covid-19. Este desconfinamiento ciertamente nos permitirá un mayor rango de libertad de acción, bajo ciertas condiciones, en lo que respecta a actividades sociales. Pero, siguiendo laidea de Frankl, respecto de esta libertad mayor que gozaremos, también debemos asumir una responsabilidad mayor.
La libertad siempre implica riesgos, -el de equivocarse, el de que las cosas salgan mal-, y por eso muchas personas, si tienen que escoger prefieren la seguridad antes que la libertad. ¡Pero la libertad vale la pena! Vale mucho la pena poder hacer lo que queremos, incluso asumiendo tales riesgos.
Si le tomamos el peso a todo esto, una vez superada la pandemia, podremos ver que éste no fue un tiempo perdido sino aprovechado, pues habremos crecido como personas y como sociedad.
Pero por eso mismo y ahora más que nunca, debemos ser conscientes de que la libertad para ser preservada debe ser cuidada, por medio de la cautela de un gran sentido de responsabilidad. Esta temporada de confinamiento ya nos debería haber entregado varias lecciones.
Deberíamos haber aprendido que de los problemas sociales sólo podemos salir mediante un esfuerzo solidario en común y superando el individualismo. Que nuestros destinos están conectados y que como sociedad estamos orientados a un mismo bien común. Que debemos agradecer, valorar y cuidar esas cosas sencillas pero frágiles de la vida, que antes dábamos por obvias. Haber cobrado conciencia de que lo central en nuestra vida son nuestras personas queridas y que por ellas nos la debemos jugar.
Si le tomamos el peso a todo esto, una vez superada la pandemia, podremos ver que éste no fue un tiempo perdido sino aprovechado, pues habremos crecido como personas y como sociedad. Es justamente esta sabiduría ganada lo que necesitamos para salir de la crisis.
Nuestra región de Los Ríos bien sabe de afrontar embates de la naturaleza como el del gran terremoto de 1960. Por lo mismo, es una zona con experiencia en la reconstrucción. Realicémosla con paciencia, esperanza y responsabilidad y seremos así un ejemplo para el país entero.
Roberto Marconi Juárez
Académico del Instituto de Filosofía
Universidad San Sebastián, sede Valdivia
Vea la columna en El Austral de Valdivia