Los adolescentes con síntomas de internalización pueden presentar dificultades de concentración, que redundarán en malos resultados académicos.

Es tiempo ya de hablar con seriedad de los efectos que provoca en las nuevas generaciones el acceso sin supervisión ni control de las redes sociales, tanto en los smartphones como en los computadores.

Estas dificultades se pueden relacionar con somatizaciones, inseguridades, dependencia, marcada timidez, fobias, miedo, tristeza, preocupación, inestabilidad del estado de ánimo y obsesiones.
Al respecto, nos puede quedar en claro que estos síntomas se repiten una y otra vez en diferentes hogares, de diferentes orígenes y estratos sociales.
Durante la adolescencia el rendimiento escolar se configura como uno de los principales aspectos a través de los cuales pueden valorar y desarrollar sentimientos de confianza sobre sí mismo como en las propias capacidades.
Hace un par de meses conocimos los resultados de una encuesta realizada por el Ministerio de Educación para conocer la opinión de apoderados, docentes y directores sobre el uso de teléfonos celulares en los colegios.
En total fueron 97 mil personas las que participaron de la encuesta, la que incluía preguntas sobre la influencia de los móviles en cómo se desenvuelven los escolares y cómo influye en el ciberacoso, entre otras.
Los datos revelaron que un 88% de los encuestados considera que se debe prohibir el uso de celulares en estudiantes de enseñanza básica, mientras que un 71% opina lo mismo sobre enseñanza media.
Respecto del uso de teléfonos celulares y computadores personales queda claro que hay mucho por hacer y con bastantes medidas por adoptar. Una investigación futura debería determinar si establecer límites en el uso diario de las redes sociales, aumentar la alfabetización mediática y rediseñar las plataformas de redes sociales son medios efectivos para reducir la carga de los problemas de salud mental en esta población.
El estudio primeramente aludido se realizó a cerca de 7 mil adolescentes de Estados Unidos. El aumento del tiempo dedicado al uso de las redes sociales por día se asoció con más probabilidades de ser afectados por los problemas de internalización.
La investigación reveló que los adolescentes que no son aceptados en el grupo de iguales pueden ser más propensos a manifestar sentimientos de soledad y tristeza.
Los malos resultados escolares son un factor de riesgo de depresión, ya que alimentan la baja autoestima del estudiante.
Esta dificultad en las relaciones sociales se asocia con un menor número de actividades placenteras, lo cual refuerza también el estado de ánimo negativo. Durante la adolescencia el rendimiento escolar se configura como uno de los principales aspectos a través de los cuales pueden valorar y desarrollar sentimientos de confianza sobre sí mismo como en las propias capacidades.
Los adolescentes con síntomas de internalización pueden presentar dificultades de concentración, que redundarán en malos resultados académicos, empeorando su autoestima tanto a nivel social como escolar.
El estado de ánimo negativo puede interferir en el rendimiento, pero también los malos resultados escolares son un factor de riesgo de depresión, ya que alimentan la baja autoestima del estudiante.
La relación entre baja autoestima, internalización y sintomatología depresiva ha sido confirmada por numerosas investigaciones en las distintas etapas del ciclo vital.
Por lo mismo, resulta necesario aunar esfuerzos no para limitar el uso de las redes sociales, sino más bien para crear una cultura sobre su uso responsable, sobre todo para alimentar ecosistemas digitales de comunicación seguros para nuestros niños y adolescentes, cuyas formas de relacionarse están a un solo click.
Sergio Hermosilla Pérez
Vicerrector sede De la Patagonia
Universidad San Sebastián
Vea la columna en diario El Llanquihue