El legado del Papa Francisco: reformas, cercanía y solidaridad

La muerte del Papa Francisco marca un hito en la historia reciente de la Iglesia Católica. Primer pontífice latinoamericano, jesuita y elegido en el siglo XXI, Jorge Mario Bergoglio representó una figura clave dentro de la Iglesia Católica, que lideró durante más de una década.

En estos más de diez años de pontificado, el papa Francisco intentó impulsar reformas estructurales —como una mayor transparencia financiera, nuevas formas de sinodalidad y un lenguaje más inclusivo— y abordó temas que marcaron el siglo XXI: migraciones, medioambiente, globalización y crisis de confianza en las instituciones.

“El primer gran legado es que fue el primer Papa no europeo, lo que marcó un cambio importante. En segundo lugar, destacó por ser un Papa innovador en sus propuestas teológicas. Y en tercer lugar, fue un Pontífice menos intelectual en el sentido tradicional: un Papa más cercano, más ‘de a pie’. A diferencia de Benedicto XVI, profundamente intelectual, y de Juan Pablo II, también intelectual pero con un gran carisma, Francisco se caracterizó por su capacidad de comunicarse con la gente de forma simple y directa”, señala Sergio Salas, académico y director de la Escuela de Humanidades de la USS.

El Papa Francisco también habitó la complejidad de nuestro tiempo desde lo simbólico. Sus gestos públicos, su estilo de comunicación más directo y su figura como líder global trascendieron los márgenes tradicionales del catolicismo. Para muchos, representó una Iglesia más cercana.

Sobre su sucesor, el académico señala que “cuando se elige a un nuevo Papa, como dice la Iglesia, bajo la guía del Espíritu Santo, se busca lo que ese momento necesita. Y ahí pueden venir tres caminos: continuidad, cambio o moderación respecto a lo ya hecho. Así ha sido siempre”.

Desde la USS, nos sumamos al sentimiento de pesar por el fallecimiento del Papa Francisco.

 

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