El Mercurio: HumanIAdes

En esta carta de opinión, el rector de la Universidad San Sebastián, Carlos Williamson, reflexiona sobre los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial para la educación y sostiene que, frente a su avance, las humanidades adquieren un rol cada vez más necesario para formar personas capaces de discernir, pensar críticamente y actuar con responsabilidad.

El mundo educativo enfrenta hoy grandes retos: uno sociopolítico, marcado por el desigual acceso a la educación; otro pedagógico, asociado a la obsolescencia de ciertos modelos formativos; y uno intelectual, determinado por la fragmentación del saber y la pérdida de sentido sobre la vida. En este contexto irrumpe un nuevo actor tecnológico: la Inteligencia Artificial (IA).

La Encíclica Magnífica Humanitas del Papa León XIV reconoce que la IA puede ser “una valiosa ayuda”, pero que requiere atención, y advierte sobre tres riesgos que la formación universitaria debería abordar explícitamente. El primero es la facilidad para obtener resultados, que puede “debilitar el juicio personal y la creatividad”. El segundo es la falsa impresión de objetividad de sus respuestas, que en realidad “reflejan los parámetros culturales de quienes las han diseñado y entrenado”. Y el tercero es la simulación de la comunicación humana, que puede “inducir a engaño” cuando se confunde una apariencia de relación con una relación real.

Una universidad que afronta correctamente estos desafíos es aquella que genera con sus estudiantes espacios de encuentro, diálogo y pensamiento crítico. En este contexto, el profesor, consciente de su rol moral como conductor del proceso de enseñanza-aprendizaje, debe preparar a sus estudiantes para pensar con discernimiento y, al mismo tiempo, vivir con ellos una experiencia genuinamente relacional, marcada por la empatía, el dolor y el gozo, sin perder nunca el sentido de lo humano.

La contribución central de Magnífica Humanitas es, en definitiva, recordar la tarea propiamente humana de custodiar la dignidad de cada persona. Este llamado interpela directamente a las universidades. Por lo mismo, la decisión de la Universidad San Sebastián de relevar la importancia de las humanidades y revitalizarlas a la luz de la IA supone un compromiso renovado con la idea central planteada por León XIV: educar en la sobriedad y en el sentido de los límites; educar en el reconocimiento del derecho del otro y de quienes vendrán después de nosotros; educar en la libertad y en la responsabilidad; educar en el sentido de la trascendencia y del bien común.

Una IA puede decirnos, con precisión creciente, qué se puede hacer. No puede decirnos, por sí sola, qué se debería hacer.

Esa distinción —entre el poder técnico y el criterio para usarlo bien— es precisamente el terreno de las humanidades. Y es también la razón por la que un mundo con más inteligencia artificial necesita, no menos, sino más formación humanística.

Un estudiante que aprende a debatir un dilema ético desde las humanidades está adquiriendo una capacidad que le permitirá utilizar la IA con criterio, en lugar de aceptar sin cuestionamientos las respuestas que esta puede ofrecer.

Fuente: El Mercurio

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