“Estar”: académicos USS aportan en nueva guía de postvención en salud mental

El texto entrega lineamientos prácticos para el acompañamiento tras un suicidio, abracando desde la primera ayuda psicológica hasta orientaciones para fortalecer el cuidado colectivo y prevenir complicaciones emocionales.

Dos académicos posando para foto.

Los académicos de la Facultad de Psicología y Humanidades de la U. San Sebastián, Álvaro Jiménez y Francisco Ojeda, fueron parte del equipo creador —junto con otros expertos de la U. de Chile, U. Diego Portales, U. Austral, U. de Talca y Fundación José Ignacio, en el marco del proyecto FONIS SA23I0181— de “Estar: Guía de postvención para el acompañamiento de personas, familias y comunidades tras una muerte por suicidio”.

¿Qué significa en la práctica? “La guía entrega herramientas concretas para apoyar a personas, familias y comunidades tras una muerte por suicidio, combinando evidencia internacional y nacional con la experiencia de expertos de la salud y sobrevivientes Chile”, explica Álvaro Jiménez, también investigador del Núcleo para Mejorar la Salud Mental de Adolescentes y Jóvenes (Imhay) y del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (MIDAP).

En Chile, cada año fallecen cerca de 1.800 personas por suicidio. La Organización Mundial de la Salud recomienda que toda estrategia nacional de prevención del suicidio incluya estrategias de “postvención”, es decir, acciones de contención y acompañamiento a quienes se ven expuestos o afectados por este tipo de evento.

Aunque la guía está pensada para profesionales de la salud, también puede ser útil para líderes comunitarios que acompañan estos procesos. “Las y los profesionales no estamos ajenos al impacto de estos hechos, y muchas veces nos toca liderar acciones de cuidado de personas y comunidades. Por lo mismo, existe una gran responsabilidad ética en este documento”, agrega Francisco Ojeda”.

Postvención: desde la contención inmediata al seguimiento

De acuerdo con la guía, se vuelve necesaria la instalación de un protocolo de postvención que entregue lineamientos prácticos para enfrentar un suicidio en comunidades. Este debe incluir los pasos a seguir desde la primera ayuda psicológica a testigos y la coordinación con autoridades, hasta orientaciones para rituales funerarios y la difusión de información en medios y redes sociales de forma respetuosa y segura.

La guía presenta recomendaciones para acompañar a familias, pero también a instituciones en distintos contextos, como el sanitario, el laboral y educativo. En estos últimos, se debe contar con equipos de respuesta que trabajen junto a docentes y consejeros, quienes suelen ser los primeros en detectar señales de malestar en estudiantes. Según el texto, la cercanía con adultos de confianza actúa como un factor protector clave que facilita la búsqueda de ayuda en momentos de crisis.

Sin embargo, el acompañamiento no termina en lo inmediato. El manual promueve la realización de actividades educativas y de sensibilización en las semanas posteriores, además de reforzar los espacios de apoyo durante un período de hasta 12 meses. Esto, con el objetivo de prevenir complicaciones emocionales, promover el cuidado colectivo y mantener activas las redes de asistencia en salud mental.

“En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio queremos recordar que prevenir no significa solo evitar que ocurran nuevas muertes, sino también estar presentes para acompañar el dolor de quienes quedan. La postvención constituye también una forma de prevención”, afirma Álvaro Jiménez.

Si necesitas orientación o apoyo psicológico, puedes llamar al 600 360 777 (Opción 2) o *4141, ambas líneas de ayuda del Ministerio de Salud. También puedes revisar la lista completa de líneas telefónicas y chats de ayuda disponibles en la guía.

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