En el proceso predictivo no se consideran solo datos de periodos anteriores, sino que se incluye el posible comportamiento futuro, que se deriva de anuncios de políticas y el comportamiento de los mercados, tanto a nivel nacional como internacional.

El rol que juegan las expectativas en el funcionamiento de la economía con el tiempo ha ido tomando fuerza. En el pasado se pensaba que los agentes económicos utilizaban solo datos de los últimos años para predecir posibles resultados futuros, enfoque denominado expectativas adaptativas.
A medida que han transcurrido los años, este concepto comenzó a cambiar, derivando en un nuevo enfoque, el de las expectativas racionales, propuesto por la corriente de pensamiento llamada Nueva Economía Clásica. Este tiene como supuesto básico el entender que las personas aprenden de sus propios errores y, por tanto, no en el tiempo.
Por otro lado, el proceso predictivo no se genera tan solo tomando datos de períodos anteriores, sino que incluyen en el análisis el posible comportamiento futuro, derivados de anuncios de políticas y el comportamiento de los mercados tanto a nivel nacional como internacional, para la toma de decisiones. Por ende, el conocer el cómo las expectativas dirigen el sentido de nuestra economía es clave para saber a qué atenernos.
Esto adquiere mayor relevancia en un entorno económico que actualmente no es favorable, pues observamos un alto grado de desconfianza e incertidumbre, acompañado por un escenario internacional que, en términos económicos, no está pasando por un buen momento, además de la crisis social que actualmente estamos viviendo como país.
El comportamiento y decisiones que tomen ya sea los agentes consumidores e inversiones, motores de nuestra economía, estarán fuertemente condicionados a sus expectativas en cuanto al futuro.
Sin duda, todo lo anteriormente expuesto nos ha hecho cuestionarnos el panorama económico, político y social que enfrentaremos este 2020 y las posibles consecuencias en nuestras decisiones durante el presente y el siguiente año. En este proceso de análisis y cuestionamiento, cumplen un rol de gran importancia las expectativas que tengan tanto nuestros hogares como nuestros organismos económicos, encargados de hacer políticas y asignar presupuestos.
Las expectativas, es decir, las previsiones que los distintos agentes realizan sobre la magnitud en el futuro de las variables económicas son relevantes a la hora de prever el rumbo que tomará nuestra economía y el impacto directo en nuestras condiciones de vida.
Pues bien, el comportamiento y decisiones que tomen ya sea los agentes consumidores e inversiones, motores de nuestra economía, estarán fuertemente condicionados a sus expectativas en cuanto al futuro. ¿Cómo? Por ejemplo, las decisiones de consumo de los hogares estarán en directa relación a la posibilidad de perder o conservar empleo o bien de tener una disminución o aumento en el poder adquisitivo. La respuesta a las variaciones de la renta depende de si los consumidores creen que estas serán transitorias o permanentes.
En términos de las instituciones financieras, estas se ven muy influenciadas por las expectativas del entorno para otorgar préstamos, lo cual impacta fuertemente a la inversión.
De acuerdo con ello, decidirán si ahorrar o consumir en el presente. Esta decisión, si bien es tomada en forma individual uno de nosotros, tendrá repercusión directa en el dinamismo que tome la economía y en la efectividad de las políticas públicas. Por otro lado, a nivel de los inversionistas, también las expectativas del funcionamiento del mercado son claves a la hora de decidir si invertir o no y dónde realizarlo.
Por ejemplo, si analizamos el caso de un inversionista extranjero que esté evaluando invertir en nuestro país, tendrá expectativas no muy alentadoras sobre el rumbo que tomará nuestra economía en el presente año, por lo cual, es posible que decida no invertir, si no le parece que existe un escenario con un nivel de riesgo moderado, o de acorde a su nivel aceptado de incertidumbre. Pues bien, sobre la base de las expectativas es que se realiza la especulación y se efectúan inversiones.
Por otro lado, en términos de las instituciones financieras, estas se ven muy influenciadas por las expectativas del entorno para otorgar préstamos, lo cual impacta fuertemente a la inversión.
En el caso de un empresario, las expectativas de crecimiento y consumo dela economía le serán útiles para decidir si, por ejemplo, aumenta su capacidad instalada o inclusive toma decisiones en cuanto a seguir compitiendo en el mercado. En el caso de los organismos generadores de política, para ellos es relevante conocer las expectativas de crecimiento, que estarán directamente relacionadas con la dirección de las políticas públicas desarrolladas.
Como es posible observar, todas las decisiones de nuestra economía, son el reflejo de las expectativas que se tengan y, por tanto, repercuten directamente en su funcionamiento y en nuestras condiciones de vida.
Daniela Catalán Ramírez
Secretaria de Estudios Programas Advance, Facultad de Economía y Negocios
Universidad San Sebastián
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