Así se mide la excelencia de nuestros profesores

En una ceremonia solemne que reunió a académicos de todo Chile, la USS entregó su máximo reconocimiento a 62 docentes cuyas trayectorias reflejan lo que significa enseñar con excelencia, investigar con rigor y comprometerse con la formación integral de las nuevas generaciones.

Era una fría mañana cuando los pasillos de la Universidad San Sebastián comenzaron a llenarse de un bullicio distinto al habitual. Llegaban de a poco: algunos con sus familias; otros, en pequeños grupos que se reconocían entre sí después de años compartiendo pasillos, salas de clases y proyectos. Venían de Concepción, Valdivia, Puerto Montt y Santiago. Traían décadas de trayectoria encima y, esa mañana, la Universidad los esperaba para nombrarlos profesores titulares: el máximo reconocimiento académico que la USS puede conferir a quienes han dedicado su vida a formar profesionales y personas.

62 académicas y académicos. 62 historias de perseverancia intelectual, vocación docente y un compromiso que va mucho más allá del aula. Porque en la Universidad San Sebastián, la excelencia docente no se mide solo en publicaciones ni en métricas académicas: también se refleja en los egresados que vuelven a sus comunidades con herramientas, valores y la convicción de que pueden aportar al país.

En una ceremonia encabezada por el rector Carlos Williamson y el presidente de la Junta Directiva, Carlos Vio, la USS entregó medallas rectorales y diplomas a 62 académicos cuya trayectoria ha contribuido al fortalecimiento de la docencia, la investigación y la formación universitaria en todo el país.

Docencia que impacta

En su discurso, el rector Williamson puso en palabras el significado de esta distinción: “Alcanzar la jerarquía de profesor titular no representa simplemente un cambio de categoría académica; es, sobre todo, el reconocimiento de una vida universitaria plenamente vivida. Significa incorporarse a esa tradición intelectual que recibimos de quienes nos antecedieron y que estamos llamados a proyectar hacia las generaciones futuras.” Con esas palabras, el rector dejó en claro que la excelencia docente en la USS no es un punto de llegada, sino una responsabilidad que se renueva con cada generación de estudiantes que pasa por sus aulas.

Una Universidad se mide por el impacto de sus egresados en el mundo real. Y ese impacto comienza mucho antes de la graduación: comienza en el aula, con profesores que se actualizan permanentemente, que llevan la investigación de frontera a sus clases y que acompañan a sus estudiantes no solo en lo académico, sino también en lo humano. Ese compromiso es el que estos 62 profesores titulares representan.

Dejando huella en las nuevas generaciones

Más allá de la ceremonia y las medallas, la investidura reunió trayectorias marcadas por años de docencia, investigación y formación de estudiantes en distintas regiones del país. En las palabras de los académicos reconocidos apareció una idea común: el verdadero impacto de la universidad no está solo en los títulos o en la investigación, sino en la huella que los profesores dejan en sus estudiantes.

Desde la Facultad de Ingeniería, el profesor Patricio Oyarzún explicó que gran parte de su trabajo ha estado enfocado en acercar la investigación y la innovación tecnológica a las nuevas generaciones. “Quiero que los estudiantes sientan la ciencia y la tecnología como algo entretenido y desafiante, no como algo árido o lejano”, afirmó. A su juicio, la formación universitaria debe ser capaz de despertar curiosidad y motivar a los estudiantes a incorporar las nuevas tecnologías en su manera de comprender el mundo.

La profesora Andrea Leiva, de la Facultad de Ciencias para el Cuidado de la Salud, sostuvo que uno de los principales desafíos actuales es formar estudiantes capaces de cuestionar y pensar críticamente. “Quiero que ellos se cuestionen las cosas; que no crean todo lo que uno les dice, sino que pregunten y cuestionen. Para mí, esa es la verdadera huella”, señaló.

Desde la sede Valdivia, el académico de la Facultad de Medicina Juan Cristóbal Opazo aseguró que este reconocimiento representa un respaldo a años de trabajo universitario y una señal de confianza en la trayectoria académica de quienes han dedicado su vida a la docencia y la investigación. “Mi sello es que los estudiantes sean capaces de reconocer que uno hace el mejor esfuerzo posible para que ellos construyan la mejor versión de sí mismos”, afirmó. A su juicio, aunque las nuevas generaciones aprenden de manera distinta, la esencia del proceso formativo sigue siendo la misma: acompañar a los estudiantes en su desarrollo personal y profesional.

Una mirada complementaria entregó Lisandro Rocco, académico de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno, quien destacó el rol que cumplen las universidades en la movilidad social y en la formación de estudiantes comprometidos con su entorno. “Creo que lo relevante es que la universidad sea un motor de movilidad social. Es importante que los estudiantes también tengan conciencia del entorno que los rodea y de cómo pueden aportar de mejor manera a la sociedad”, señaló. Para el investigador, la formación universitaria no solo debe entregar herramientas técnicas, sino también fomentar una mirada crítica y consciente sobre el impacto que las personas pueden generar en sus comunidades.

El director nacional de Formación Integral, Guillermo Tobar Loyola, sostuvo que el desafío de la educación superior va mucho más allá de transmitir conocimientos técnicos o especializados. “El desafío del profesor universitario no es solamente transmitir conocimientos de una especialidad, sino contribuir al despliegue total de la persona”, afirmó. En ese sentido, explicó que la formación integral implica promover no solo el desarrollo académico de los estudiantes, sino también su crecimiento humano y valórico.

Universidad de excelencia

La investidura de todos estos profesores titulares es una señal inequívoca del nivel al que ha llegado la USS: una institución que no solo crece en matrícula o infraestructura, sino que también madura académicamente, retiene talento y reconoce a quienes dan sentido a su misión todos los días.

Cada uno de estos 62 académicos representa miles de horas de docencia, centenares de estudiantes acompañados, investigaciones llevadas al aula y comunidades fortalecidas a través del conocimiento. Son profesores que no solo transmiten sus disciplinas: también enseñan a pensar críticamente, a cuestionarse y a desarrollarse integralmente. Y eso, en última instancia, es lo que distingue a una universidad de excelencia como la USS de una institución que simplemente imparte carreras.

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