Estudiantes USS completan histórica travesía de 13 días a bordo del Centinela I

Futuros profesionales de Ingeniería en Gestión de Expediciones y Ecoturismo fortalecieron competencias de navegación, gestión de riesgos y liderazgo tras recorrer los canales del sur de Chile.

Una expedición ininterrumpida de casi dos semanas en el velero escuela Centinela I marcó un hito en la formación práctica de los estudiantes de Ingeniería en Gestión de Expediciones y Ecoturismo (actual Administración en Ecoturismo), perteneciente a la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la Universidad San Sebastián (USS).

Durante el recorrido por el sur del país, la delegación puso a prueba su capacidad de autonomía, la convivencia abordo y la navegación continua, aplicando estándares de mínimo impacto para cuidar la biodiversidad marina y las comunidades costeras.

Destrezas clave para el mercado laboral del ecoturismo

Verónica Píriz, directora de la carrera en sede De la Patagonia, destacó el valor de concretar una maniobra de esta envergadura: “Demuestra que nuestros estándares formativos están a la altura de los entornos naturales más desafiantes del sur del mundo”, afirmó.

La académica añadió que esta travesía posiciona a la institución como un referente en la gestión de operaciones acuáticas complejas, permitiendo a los estudiantes desarrollar destrezas clave para el mercado laboral del ecoturismo, como la toma de decisiones compartida bajo condiciones climáticas cambiantes, la gestión de riesgos y el liderazgo.

Oportunidad para sacar licencia de capitán costero

La ruta inició zarpando desde Puerto Montt y navegando por el archipiélago de Calbuco, el canal Chacao y distintos puntos de Chiloé. Pascal Cartes, académico de la carrera y especialista en ambientes acuáticos, explicó que el viaje permitió llevar a la práctica lo planificado en el aula: “A medida que pasaban los días, ellos iban aprendiendo navegación a vela y embarcaciones costeras, con el propósito de rendir dos exámenes al final del viaje, uno teórico y uno práctico, para optar a la licencia de capitán costero”.

El académico también resaltó la evolución técnica de la tripulación estudiantil: “El solo hecho de tomar la rueda de gobierno y conducir una embarcación de estas dimensiones genera cierto nerviosismo, desde atracar en muelles hasta sentir cómo se escoraba la nave con vientos fuertes. En el balance general, fue una gran experiencia formativa”, concluyó Cartes.

Convivencia y trabajo en equipo en alta mar

Para los estudiantes, la disciplina en los turnos, la planificación y el apoyo mutuo  fueron fundamentales para aprovechar al máximo las buenas condiciones del tiempo y completar el trayecto con éxito.

Catherine Hopperdietzel, estudiante participante, destacó cómo este desafío fortaleció su vocación y el sentido de comunidad a bordo: “Desde que entré a la carrera sabía que llegaría este terreno de navegación y, sin duda, era uno de los que más esperaba. Aprendí muchísimo, no solo sobre navegación y trabajo en equipo, sino también sobre cómo relacionarnos con el entorno en el que vivimos”.

Asimismo, la estudiante enfatizó que “más que superar una situación difícil, lo que aprendí fue a confiar en el equipo y en mis propias capacidades. Uno de los aspectos que más valoro es la importancia del trabajo en equipo, entendiendo que no se trata solamente de trabajar junto a otras personas, sino de hacerlo por un objetivo común y buscando el bienestar de todos”, concluyó.

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