
La evidencia internacional muestra que las economías más dinámicas son aquellas capaces de distribuir el conocimiento, la innovación y el talento a lo largo y ancho de su territorio. Cuando todo se concentra en un solo lugar, se profundizan las brechas de productividad y bienestar. Y se da entonces la paradoja de que regiones con potencial productivo —aquellos que generan riqueza, que sostienen la agroindustria, la acuicultura, la energía, etc.— en ausencia de oportunidades formativas ven migrar a los jóvenes y esa pérdida de capital humano genera un círculo vicioso que se retroalimenta y el desarrollo armónico del país se resiente.
Fundada en 1989 con carácter regional, la USS no llegó al sur de Chile como estrategia de expansión tardía. Nació ahí. Y esa vocación originaria explica algo que los datos confirman hoy con claridad: el 30% de la matrícula universitaria de la Región de Los Lagos es USS; el 25% en Los Ríos; el 18% en el Biobío. Detrás de cada porcentaje hay familias de primera generación universitaria, profesionales que se forman donde viven, y territorios que retienen talento en lugar de dispersarlo. Lo notable es que esa presencia regional no ha sido a costa de la calidad.
Con más de 50 mil estudiantes, la USS ha construido simultáneamente un cuerpo académico robusto, donde el 91,6% tiene posgrado, 27% son doctores, 10 programas doctorales acreditados en ciencias, ingenierías y humanidades, 1.241 publicaciones anuales indexadas el 2025 con el 76% en los cuartiles de mayor impacto, y 23 proyectos Fondecyt vigentes. No es la universidad grande que sacrifica rigor por cobertura. Es la universidad que aprendió que ambas cosas son posibles y que la pertinencia territorial es en sí misma una forma más de excelencia. Las regiones donde la USS tiene presencia —Biobío, Los Ríos, Los Lagos, Metropolitana— generan el 52,5% del PIB nacional. Eso significa que formar profesionales allí es política pública que apunta a un desarrollo inclusivo.
Una universidad que arraiga sus graduados en los territorios productivos del país está haciendo algo que ningún ranking mide correctamente, pero que el país necesita con urgencia. En un momento en que Chile debate la duración de las carreras, el financiamiento de la educación superior y la pertinencia de las instituciones, la USS ofrece un modelo que merece atención: el de una universidad compleja con identidad territorial, que entiende que la excelencia no se demuestra solo mirando hacia arriba, sino también echando raíces.
Fuente: Columna de opinión de Carlos Williamson, rector Universidad San Sebastián a El Mercurio.