La sequía que vive nuestro país es solo una muestra de lo que nos espera como territorio si no frenamos a tiempo la crisis climática. “Se exacerbarán los episodios climáticos como la sequía o los incendios forestales”, señala José Miguel Arriaza, director de la Escuela de Ingeniería Civil, Minas y Sustentabilidad Ambiental de la USS.

“No podemos seguir hablando de cambio climático, tenemos que hablar derechamente de crisis climática“. Esas fueron las palabras del Presidente Sebastián Piñera, al hablar de este fenómeno mundial. Y la evidencia pareciera darle la razón, considerando los adversos efectos que puede tener el calentamiento del planeta a nivel regional.
De acuerdo con el Índice de Riesgo Climático Global (IRC), elaborado por la ONG Germanwatch, nuestro país ha ido escalando en la tabla de posiciones de vulnerabilidad frente al cambio climático. De acuerdo con la última medición (2019), el país se encuentra en el puesto 87 que, si bien no implica un lugar catastrófico, sí es mucho más alto que el puesto 115 que ocupaba nuestro territorio en la medición anterior.
Según explicó el director de la Escuela de Ingeniería Civil, Minas y Sustentabilidad de la Universidad San Sebastián, José Miguel Arriaza, el cambio climático no es un fenómeno que vaya a ser la causa de muerte de personas. Sin embargo, exacerbará los episodios climáticos que ya estamos viendo a nivel mundial, como la sequía o los incendios forestales, contribuyendo a la migración climática y la dificultad para acceder a distintos recursos.
De cara a los efectos directos que podremos ver en nuestro territorio, estos están relacionados con la escasez hídrica que ya enfrentamos a diario. Entre ellas, explicó que “Chile es uno de los países en el mundo que tiene mayor cantidad de glaciares y mayor reserva de agua dulce en estos”, apuntando a que su desaparición se acelerará a tal punto que “ya no tendremos esa disponibilidad de agua”.
El académico también señaló que disminuirá la disponibilidad de este recurso en reservas naturales, como lagunas y embalses, afectando directamente la “producción de energía hidroeléctrica” y poniendo en jaque a nuestra matriz energética, como ya ocurre hoy.
Para la directora de Ingeniería en Energía y Sustentabilidad Ambiental de la USS, Andrea Sepúlveda, “el tema del recurso hídrico es clave” considerando que las estaciones del año son cada vez menos marcadas, lo que provoca que tendremos menos lluvias. “No tenemos la esperanza de que podamos recuperar lo que hemos tenido de déficit”, enfatizó.
Asimismo, el derretimiento de los casquetes polares aumentará el nivel del mar, lo que afectará toda la zona costera de Chile y tendrá consecuencias en el funcionamiento de los puertos del país, según explicó Arriaza, debido al nivel de marejadas que se producirán por una serie de factores combinados, como la temperatura y los vientos.
Según explicó Arriaza, también aumentará la desertificación del país hacia la zona centro-sur, afectando a los valles que hoy subsisten principalmente de la agricultura y ganadería. “Probablemente Santiago va a tener en los próximos años un clima muy parecido a La Serena, bastante seco”.
Es por eso que el académico explicó que los viñateros se encuentran comprando predios en zonas como Puerto Montt, “porque esas zonas todavía son más frías. Ha subido tanto la temperatura en la zona centro que eso afecta la calidad de las viñas, de la uva”.
Para Sepúlveda, es esencial la inversión en tecnología e innovación para no solo solucionar estos problemas, sino que también para evitar afectar a los ecosistemas que lo rodean. Por ejemplo, se refirió a los proyectos de desalación en el norte, que si bien pueden proveer de agua dulce también impactan en las zonas costeras donde se ubican. Así, apuntó a que debe existir un equilibrio para asegurar no solo la calidad de vida humana, sino que también frenar los catastróficos efectos de la crisis climática en el planeta.