La Escuela de Diseño e Industrias Creativas de la Universidad San Sebastián y el programa Chilecreativo, impulsado por CORFO, inauguraron su ciclo formativo sobre tecnologías emergentes con el taller “Creación Musical con inteligencia artificial”, liderado por el compositor, educador y divulgador musical Andrés Mondaca, ganador del AI Song Contest 2024.
En cuatro sesiones, estudiantes y creadores de diversas disciplinas exploraron la intersección entre inteligencia artificial y composición musical. A través de experiencias prácticas y experimentación con modelos generativos, los participantes desarrollaron proyectos colaborativos que ampliaron los límites de su creatividad.
“Queremos que nuestros estudiantes no solo dominen herramientas emergentes, sino que también desarrollen una mirada crítica sobre su uso, impacto ético y potencial creativo”, explicó Carlos Hinrichsen, director de la Escuela de Diseño e Industrias Creativas. “La IA no reemplaza la creatividad, pero sí puede ampliarla. Y ahí está su verdadero valor formativo”, agrega.
Este enfoque responde a un movimiento global, que ha puesto en el centro a la creatividad como una de las competencias más valoradas en diversos campos profesionales, desde la medicina y la ingeniería hasta la educación, el diseño y las humanidades.
En este contexto, el taller realizado en la USS fue una oportunidad concreta para desarrollar la creatividad en el ámbito musical, utilizando tecnologías emergentes de manera crítica y significativa.
Mauricio Cifuentes, gerente de Chilecreativo, refuerza esta visión: “Cada vez más profesionales de las industrias creativas están explorando las oportunidades que ofrece la IA, desde la optimización de procesos hasta la democratización de herramientas que antes eran inaccesibles”.
Durante las sesiones, se experimentó con modelos como Delay and Laps, diseñados originalmente para efectos sonoros y foley, pero adaptados para generar música.
Además, el taller incluyó un espacio para debatir los desafíos éticos y legales que implica el uso de inteligencia artificial en la industria musical, abordando temas como derechos de autor, propiedad intelectual y la falta de transparencia en los modelos de entrenamiento.
La actividad cerró con una invitación a reflexionar sobre el rol de la tecnología en la creación artística, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para repensar la autoría, el error, la sensibilidad y los límites del lenguaje creativo. “La creatividad no está en la herramienta, sino en la mirada de quien decide cómo usarla”, finalizó Hinrichsen.