El Día Internacional de la Madre Tierra es una ocasión importante para reflexionar sobre la urgencia de los problemas ambientales que afectan al ecosistema global, que es el planeta que habitamos y, por sobre todo, un llamado urgente a la acción desde los distintos espacios de influencia que cada uno tiene en la sociedad.
Cada vez con mayor frecuencia somos testigos de los efectos que tiene la emergencia climática sobre el medio ambiente del que formamos parte. El pasado verano sufrimos en Chile grandes incendios forestales en la zona centro sur, inundaciones en el norte y grandes sequías, por nombrar algunos impactos. Esto no es casual, ni mucho menos algo ocasional, teniendo presente que, según estudios científicos, somos uno de los países más afectados por el Cambio Climático.
Si bien Chile emite una fracción menor de los gases de efecto invernadero, pues somos apenas el 0,23% de la población del mundo, debemos poner atención a las emisiones per cápita. De acuerdo con las últimas estimaciones, en el país se emiten cerca de 4,5 toneladas per cápita al año de CO2, con una tendencia al alza. Este número por si solo no dice mucho, pero al compararlo con otros países, podemos afirmar que un chileno o chilena, en promedio, emite tres veces menos que un estadounidense, la mitad que un ruso o un sudcoreano, lo mismo que un turco o un francés, y el doble que un brasileño, un boliviano o un uruguayo.
Desde luego, según los niveles de consumo más o menos sostenibles, la huella de carbono de cada persona es distinta, por eso, una acción individual fundamental es el consumo responsable, entendido como un acto consciente, crítico al cuestionarse sobre las condiciones ecológicas y sociales de producción, y ético, relevando valores como la empatía o la austeridad.
En su más reciente entrega, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) hace énfasis en que ha habido avances, pero que aún son insuficientes. El esfuerzo debe ser mayor y todos podemos contribuir. Es urgente fomentar la consciencia sobre la crisis climática, haciendo énfasis en el desafío que implica promover cambios en los estilos de vida y consumo sustentable.
Un primer paso que todos podemos dar es hablar sobre el cambio climático con amigos y familiares. Puedes consultar orientación en la guía que ha dispuesto The Nature Conservancy y muchas fuentes escritas y documentales para informarse y ser parte activa de la transformación hacia un ecosistema global más resiliente.
Joaquín Rivera
Académico de Vinculación con el Medio
Facultad de Ciencias de la Naturaleza
Universidad San Sebastián