Esta técnica de origen japonés genera importantes beneficios para la salud, como la disminución del estrés y fortalecimiento del sistema inmunológico. Guardaparque de la CONAF y especialista en Baños de Bosque realizó charla magistral en la USS.
Nunca esta tarde para establecer una conexión sensorial con la naturaleza. Algo tan simple como abrazar un árbol y permanecer en un entorno natural puede traer importantes beneficios para la salud de las personas, principalmente, el fortalecimiento de su sistema inmunológico, la reducción del estrés y aumento de la concentración.
Así lo planteó, Ángel Lazo, jefe de sección de uso público y guardaparque de CONAF, en una charla organizada por Arquitectura e Ingeniería en Gestión de Expediciones y Ecoturismo de la Universidad San Sebastián.
El Baño de Bosque o “Shinrin Yoku” es una técnica de origen japonés, que surgió en 1982 como una forma de enfrentar la muerte de personas por estrés y exceso de trabajo, además de estimular el contacto de los niños con la naturaleza.
“La pandemia de Covid-19 empeoró la salud física y mental de las personas a nivel mundial y especialmente de los niños que sufren problemas como obesidad, hiperactividad, falta de concentración y trastornos del ánimo“, señaló el especialista.
Se trata de una combinación de los baños de bosque con el grounding o el hecho de caminar descalzo sobre hierba, tierra o arena para emitir y captar energía a través de esas superficies. “Cuando tenemos problemas la proporción de protones y electrones está desbalanceada y la conexión a pie desnudo con la tierra produce un reequilibrio instantáneo en el sistema eléctrico de nuestro organismo”, indica.
“Lo más importante de los baños de naturaleza y accesibilidad universal es hacer partícipes a los beneficiarios en todas las etapas de esta experiencia, sobre todo en el caso de las personas con discapacidad”.
El especialista destacó el aporte que pueden hacer los arquitectos e ingenieros en gestión de expediciones y ecoturismo como agentes estratégicos para lograr la accesibilidad universal a los entornos naturales y, especialmente, para promover e impulsar el concepto de biofilia o amor a la vida o a las cosas vivientes.
Por el lado del ecoturismo se trata de un rol clave como agentes transformadores o impulsores de un cambio cultural de las personas que forman parte de una expedición y a quienes se les puede entregar un mensaje de respeto para lograr un desarrollo más armónico con la naturaleza.
Respecto a la accesibilidad universal, el 61% de las áreas silvestres protegidas en Chile cuentan con este servicio y se vienen promoviendo desde hace dos décadas.