La Sagrada Familia, Casa Milá, Casa Batlló, Parque Güell y la cripta de la colonia Güell, son obras cumbre de Gaudí y que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Ahora podría haber un proyecto suyo en Chile, a casi 100 años de su muerte.

Siete de sus obras fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por Unesco y es considerado uno de los grandes arquitectos de la historia. Se trata del catalán, Antoni Gaudí (1852-1926) quien es considerado un representante del modernismo que combinó el espíritu de la naturaleza con su profundo sentido religioso.
A pocos años de la conmemoración del centenario de su muerte, en la ciudad de Rancagua, en Chile, se podría concretar la primera construcción de un diseño de Gaudí fuera de España. A cargo de este desafío se encuentra un equipo encabezado por el arquitecto, Christian Matzner.
De hecho, la intención de construir la Capilla de Nuestra Señora de los Ángeles en nuestro país está documentada en un intercambio de cartas entre Gaudí y el fraile chileno, Angélico Aranda, pocos años antes de su muerte.
“Lo relevante de esto es que se conocen muy pocos proyectos suyos fuera de Cataluña y ninguno construido: en Marruecos, Nueva York y ahora en Chile. Por eso, tiene una importancia más histórica que arquitectónica, ya que no es una idea específica o propia para un país, sino que se trata de replicar o reproducir una parte de la Sagrada Familia”, explica David Caralt, director de la carrera de Arquitectura, sede Concepción, de la Universidad San Sebastián
El arquitecto dice que Gaudí no trabajaba de la manera como lo hace un profesional actual, es decir, “dibujando planos detallados que puede ejecutar otro, sino que lo hacía con dibujos esquemáticos y maquetas, dirigiendo él mismo el desarrollo de la obra in situ, utilizando sus propias manos y apoyado por un equipo de artesanos. La obra nacía, pero podía cambiar según su avance”.
A su juicio, gran parte de la potencia y genialidad de Gaudí radica en su manera de operar con espacio para la improvisación y la creatividad exacerbada que era propia de él. “Digamos que como si estuviera moldeando una escultura gigante con resultados inesperados”.
“Comparto completamente la explicación que hace de Gaudí el profesor Juan José Lahuerta, actual director de la Cátedra Gaudí y autor de numerosas publicaciones sobre el arquitecto. Creo que este es un punto crucial en la comprensión de la forma de trabajar de Gaudí y en realidad de una obra de arquitectura. Si es que los edificios deben ser perfectos, acabados e inmaculados, o bien son obras dinámicas, sujetas a transformaciones y cambios en el tiempo, como la vida misma”, concluye David Caralt.