Vocación, cuando se ama lo que se hace

Descubrir cada vocación implica un proceso humano complejo que va desde tener cubiertas sus necesidades básicas hasta la posibilidad de educarse en principios y valores.

Vocación, cuando se ama lo que se hace

“Será un ingeniero dice el abuelo, un gran arquitecto sería perfecto”. Así dice una canción de Pancho Puelma que relata los deseos para un bebé que aún no nace. Desde el vientre de su madre, el mundo le comienza a definir el futuro intentando desde el exterior definir su vocación. Dado que el ser humano crece en comunidad, lo que se espera de cada persona es que viva de acuerdo con las normas y códigos de su contexto.

Francisco FloresVocación viene del latín “Vocare”. Significa llamar y en el sentido religioso implica el llamado de Dios para realizar una tarea. En el concepto hay cierta paradoja ¿es interna o externa, natural o sobrenatural, se nace con ella o se crea? A través de las vocaciones se develan los valores de las personas, eso que se aprecia e importa; es dinámica, se puede ir descubriendo en la vida, donde se conjugan gustos y aptitudes.

Para encontrar la vocación es necesario conocerse a sí mismo para descubrir lo que se es y, una vez conocido, ejercer otro atributo esencial que es la libertad.

Todo ser humano tiene intrínsecamente un llamado vital para desplegar lo que es, coherente con su dignidad esencial. Para encontrar la vocación es necesario conocerse a sí mismo para descubrir lo que se es y, una vez conocido, ejercer otro atributo esencial que es la libertad, que permite asumir ese llamado para dar sentido a su misión. Vocación al trabajo bien hecho, vocación docente, al servicio público, sacerdotal, a la medicina, la arquitectura o a lo que fuere. Qué regalo del destino poder desenvolverse en eso que se ama y poder seguir una ruta disciplinar que permita la realización profesional, personal y espiritual. Porque el arte de elegir bien qué hacer, no siempre se condice con las oportunidades o con las competencias.

La vocación está vinculada a los talentos de cada persona, no obstante, no es un determinismo, puesto que hay quienes han tenido pocas posibilidades de descubrir su vocación; de allí la necesidad de que todo ser humano tenga las mismas oportunidades de desarrollo. De allí que es necesario que pueda tener la posibilidad de descubrir sus talentos y así también tomar conciencia de qué es aquello a que ha sido llamado. Su propia libertad le permitirá darle sentido a su descubrimiento y comenzará a sentir en su espíritu la decisiva importancia que tiene su decisión. Descubrir cada vocación implica un proceso humano complejo que va desde tener cubiertas sus necesidades básicas hasta la posibilidad de educarse en los principios y valores de la propia cultura.

Los medios empleados en una comunidad determinada son indispensables para el descubrimiento de cada vocación o el lugar que cada persona tiene en el entramado social.

Este proceso permite descubrir la individualidad y la sociabilidad que es inherente a toda persona. Las personas se desarrollan individual y socialmente puesto que su despliegue existencial se da precisamente en una comunidad. Entonces, los medios empleados en una comunidad determinada son indispensables para el descubrimiento de cada vocación o el lugar que cada persona tiene en el entramado social. Y el principal será la educación, desde los primeros niveles hasta el superior. En este proceso, el ser humano puede desplegar sus potencialidades.

La cultura que vivimos tiene que posibilitar de manera efectiva el despliegue de la dignidad, la libertad y sentido de trascendencia de toda persona, puesto que de ese modo posibilitará el descubrimiento de cada vocación de manera deliberada y podrá darle sentido propio y privativo a su postura y no sólo podrá ser feliz, sino que además aportará al bien común y embellecerásu comunidad. Mientras tanto el bebé de la canción clama que “sólo quiere aprender a respirar”.

Francisco Flores Soto
Vicerrector sede Concepción
Universidad San Sebastián

Vea la columna en diario El Sur

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