Investigador USS analiza los fenómenos astronómicos de agosto: superlunas y las lluvias de estrellas

Agosto trae consigo llamativos fenómenos astronómicos que vale la pena admirar, y de los cuales aprender. ¿Qué son? ¿Por qué ocupa a los expertos? ¿Qué se aprende de ellos? Fernando Izaurieta, académico de la U. San Sebastián, responde en simple las dudas más frecuentes.

El calendario astronómico de agosto es tan llamativo como poco frecuente. Luna de Esturión, Superluna Azul y Lluvia de Estrellas Perseidas son parte del espectáculo visual que podemos ver en las próximas semanas, despertando el interés de los expertos y la curiosidad de los amantes del cielo.

Fernando Izaurieta, Dr. en Física e investigador de la Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño de la U. San Sebastián explica en fácil cada uno de estos fenómenos, y recalca la importancia de estar atentos a lo que ocurre sobre nuestras cabezas.

  • ¿De dónde vienen los conceptos “superlunas” y “lluvias de estrellas”?

A veces los nombres son un poco confusos, en parte porque imitamos conceptos del hemisferio norte y, en parte, por razones folclóricas. Los primeros días de agosto tuvimos una “superlina del Esturión”, y a fin de mes tendremos una “luna azul”. El fin de semana del 12 y 13 de agosto tendremos una “lluvia de estrellas”. Todos nombres que llevan a la confusión.

Lo de “superluna” se refiere a que los primeros días de agosto la Luna llena se vio particularmente grande en el cielo. Lo de “esturión” es un poco más extraño. Los esturiones son peces que no existen naturalmente en Chile, pero que en ciertos lagos de Estados Unidos proliferan en agosto. En Chile los que hacen escándalo en el octavo mes del año son los gatos y no los esturiones. Si es por eso, la hubiera apodado “superluna gatuna”.

  • ¿Por qué la Luna se ve más grande?

Se debe a que la órbita de la Luna en torno a la Tierra no es perfectamente circular, si no que elíptica, o sea, un poco ovalada. Debido a esto, en cada órbita la Luna se acerca y se aleja de la Tierra.

Si la Tierra fuera del tamaño del típico globo terráqueo de librería, en esa escala la Luna sería aproximadamente del tamaño de una bola de tenis. En el punto más lejano de la órbita o apogeo, la Luna sería esta pelota de tenis a nueve metros y medio de la Tierra. Y en su punto más cercano de la órbita, llamado perigeo, estaría a sólo ocho metros y medio de la Tierra.

Cuando coincide la Luna llena con que la Luna está en el perigeo, vemos la Luna más grande y brillante que lo usual: una superluna.

  • ¿Qué pasa con la Luna Azul?

Este nombre es una muy mala traducción del inglés. No es que la Luna se ponga de color azul. Lo que sucede es que la Luna tarda 29 días y medio en dar una vuelta completa a la Tierra, y por lo tanto hay una luna llena cada 29 días y medio. Los humanos hicimos los meses copiando ese período, y por eso los meses duran cerca de 30 días. Por eso, normalmente hay 12 lunas llenas al año.

Pero como la duración del mes y del período lunar no es exactamente igual, cada dos o tres años hay 13 lunas llenas en el año. Justamente en agosto de 2023 tendremos una luna llena a comienzos de mes y otra a fin de mes. Esa luna llena “extra” es llamada blue moon o Luna Azul. Pero no es que se ponga azul, sino que se refiere a algo inusual. Cuando los estadounidenses aluden a algo que sucede muy rara vez dicen “cuando la luna se ponga azul”.

  • ¿Existen realmente las lluvias de estrellas?

La “lluvia de estrellas fugaces de las Perseidas” se espera para las noches del 12 y el 13 de agosto. Pero de nuevo el nombre es confuso. Las estrellas son enormes y no llueven. Cada estrella del cielo es otro sol enorme, pero tan lejano que lo vemos como un pequeño puntito de luz.

Por eso, las “estrellas fugaces” no son estrellas, sino trozos de cometas o asteroides que entran a la atmósfera terrestre a una velocidad altísima, a decenas o cientos de miles de kilómetros por hora. Al chocar a esa velocidad con los gases atmosféricos, se calientan a una temperatura similar a la superficie del Sol, creando una línea incandescente de plasma en el cielo hasta que se volatilizan.

En particular, hay un cometa llamado el 09P/Swift-Tuttle, un enorme iceberg de hielo y roca de 26 km de diámetro que surca el sistema solar cada 133 años a 150 000 km/h.

Debido a la radiación del sol se desprendieron trozos de este gigantesco iceberg espacial. Estos escombros de cometa interceptan la órbita de la Tierra en julio o agosto todos los años, y cuando esto pasa, vemos una “lluvia de estrellas fugaces”: pedazos de roca y hielo espacial incinerándose en la atmósfera terrestre.

Desde la vereda académica, ¿por qué es importante atender estos temas?

Las leyes del movimiento que usamos para construir edificios y máquinas son las mismas leyes que describen el movimiento de la Luna, los cometas y las galaxias. Las mismas ecuaciones rigen todo el universo. Por ejemplo, cuando Newton descubrió las leyes del movimiento que llevan su nombre y que cada estudiante de ingeniería utiliza, su propósito no era construir edificios, si no que comprender las órbitas de la Luna y los planetas.

Lo que para una generación es conocimiento puro y abstracto sobre el funcionamiento del universo, para la siguiente es algo práctico y aplicado. Por eso, las leyes fundamentales que rigen el movimiento de todos los cuerpos del universo y el cómo fueron descubiertas son parte de la formación integral que reciben los estudiantes de Ingeniería de la Universidad San Sebastián.

“En nuestra época, los académicos también analizamos los grandes misterios del universo motivados por el deseo de explorar. Investigamos, entre otros muchos temas, cosmología, agujeros negros y la materia oscura. ¿A qué tecnología nos llevarán estos descubrimientos en el futuro? No lo sabemos, sólo podemos imaginar. Pero lo que sí sabemos, es que tal como decía el astrónomo Carl Sagan, en el universo siempre “en alguna parte, algo increíble está esperando a ser descubierto”.

 

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