
En las zonas rurales y aisladas de Chile, especialmente en sectores vulnerables, el acceso a la atención odontológica se ve limitado por la escasez de infraestructura, profesionales de la salud bucal y recursos económicos. Esta realidad, sumada a la falta de educación en higiene y prevención dental, ha generado una alta prevalencia de caries y enfermedades periodontales no tratadas, las cuales provocan dolor, pérdida de piezas dentales y un deterioro significativo en la calidad de vida de los pacientes.
Frente a este escenario, nació en la Universidad San Sebastián, sede Valdivia, el Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) “Sonríe con CARITAS”, cuyo objetivo fue contribuir al bienestar integral y a la calidad de vida de personas mayores beneficiarias de la Pastoral Social CARITAS, mediante un enfoque interdisciplinario.
Según explicó Javier Farías, académico de Odontología y líder del proyecto que tributó al Programa Territorial Hito “Más Personas Mayores Activas”, de VcM, esta iniciativa consideró:
Para el cumplimiento de estos objetivos, estudiantes de distintas carreras participaron en diversas acciones. Los equipos de Odontología realizaron evaluaciones de salud oral, diagnóstico y planificación de tratamientos, además de ejecutar prestaciones odontológicas prioritarias bajo supervisión docente, que incluyeron limpiezas supragingivales, restauraciones por caries, endodoncias, exodoncias y rehabilitación mediante prótesis, junto con instancias de educación en higiene oral y cuidado de prótesis.
“Este proyecto nos recordó que la Odontología es dignidad, porque para los beneficiarios significa comer y sonreír con menos dolor, y sentirse más seguros en su día a día. Para los estudiantes, es el momento en que dejan de pensar solo en tratamientos y empiezan a ver a la persona completa, con su historia y sus necesidades reales”, expresó Farías.
La carrera de Enfermería, en tanto, realizó evaluaciones preventivas de salud general –control de presión arterial, glicemia, peso, talla e índice de masa corporal–, identificó factores de riesgo y reforzó la educación en autocuidado y adherencia a tratamientos, aportando seguridad clínica previa a los procedimientos odontológicos.
Finalmente, Trabajo Social Advance desarrolló talleres y acciones orientadas a la detección de riesgos psicosociales, el levantamiento de necesidades sociales y la coordinación de estrategias de apoyo comunitario, favoreciendo la adherencia a los tratamientos y la vinculación con redes de apoyo.
Pía Pradines, estudiante de Odontología, destacó que la experiencia fue muy gratificante, especialmente por el trabajo directo con personas mayores. Según señaló, esta instancia le permitió desarrollar habilidades de comunicación y aprender a brindar una atención odontológica cómoda y adaptada a las necesidades de este grupo etario. “La mayoría de los pacientes tenía más de 60 años, y una atención dental prolongada puede resultar cansadora para ellos. Por eso, aplicamos herramientas para ofrecer una atención personalizada, acorde a sus tiempos y expectativas”, detalló.
Asimismo, relató que esta experiencia le permitió conocer de cerca a numerosos pacientes y generar vínculos significativos con varios de ellos. “Siempre llegaban con alguna historia que contar y poder conversar con ellos y demostrar una preocupación genuina generó confianza mutua, lo que permitió una mejor atención. Es clave escucharlos, resolver sus dudas y fortalecer la relación odontólogo-paciente”.
Finalmente, Ana María Inostroza, trabajadora social del Obispado de Valdivia, valoró el impacto del proyecto, señalando que para CARITAS fue una experiencia profundamente enriquecedora, porque “permitió tender puentes entre la academia y la acción social, generando un espacio en el que el conocimiento se puso al servicio de la dignidad humana y donde el cuidado de la salud se vivió como una expresión concreta del amor al prójimo”, afirmó.
Además, destacó el valor formativo para los estudiantes, quienes tuvieron la oportunidad de salir del aula y enfrentarse a realidades que difícilmente podrían conocer solo desde la teoría. “El contacto directo con las personas, el trabajo interdisciplinario y el acompañamiento cercano les permitió fortalecer no solo sus competencias técnicas, sino también habilidades humanas fundamentales como la empatía, la comunicación, el trabajo en equipo y el compromiso social”, concluyó.