Primera infancia en Chile: desafíos en educación

Déficit en comunicación y habilidades sociales son los principales problemas que muestran los niños menores de cinco años. Académicos USS explican el fenómeno que ocurre en la primera infancia y entregan lineamientos.

Motricidad_primera infancia

Niños que no pronuncian más de 10 palabras o que no saben cómo tomar las tijeras, una témpera o un pincel, son ejemplos de los retrasos que causaron los confinamientos por Covid-19 en los menores de cinco años. Así lo evidencia el estudio “Efectos de la Pandemia en la Primera Infancia”, realizado por la Fundación Familias Power que arrojó que casi el 50% de los niños se encuentran bajo lo esperado para su edad en cinco áreas: comunicación, habilidad motora (gruesa y fina), resolución de problemas y habilidad socio-individual.

La muestra evaluó a 665 niños y niñas entre 21 y 58 meses de edad, pertenecientes al 40% más vulnerable de distintas comunas de Chile, según el Registro Social de Hogares.

Carola Quinteros, directora de Pedagogía en Educación Diferencial de la USS, comparte el diagnóstico: “Son niños que han estado casi toda la vida en confinamiento y no han tenido la necesidad de moverse, comunicarse o desarrollar habilidades sociales”, asegura.

Además, hay factores socioemocionales que influyen. “Hay estudios que indican que los niños menores de 4 años no identifican las expresiones faciales porque las pocas caras que observaron estaban con mascarillas, entonces no saben qué expresión facial poner para cada contexto, por lo que existe una disonancia en el mensaje que ellos entregan”, agrega la académica.

Primera infancia: la importancia de la motricidad

Patricio Arroyo, director de Pedagogía en Educación Física asegura que con este tipo de resultados, es indispensable además incentivar una formación integral del niño, no solo en el aspecto cognitivo y social, sino también físico. “No se trata de ver la educación física con una mirada biomédica, sino desde un foco integral. Es una responsabilidad multifactorial de la familia, el centro educacional y a nivel gubernamental”, asegura.

Por esta razón, es importante contar con planes de gobierno y políticas públicas que reconozcan habilidades sociales de manera transversal y potencien la psicomotricidad y educación física en la primera infancia. “Probablemente esta generación se caracterice por ser menos hábil socialmente y en el desarrollo motor, pero somos capaces de revertirlo si tomamos conciencia y acciones al respecto”, asegura Quinteros.

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