Pablo Gómez: Al compás de clases y acordes

El académico de Medicina Veterinaria compatibiliza su rol de docente y sus consultas como etólogo con la música. Fuera de las salas de clases de la sede De La Patagonia toma su guitarra y recorre distintos escenarios con Placer Culpable, su banda de covers.

Sin conocer mucho a Soda Stereo, con 13 años Pablo Gómez fue al concierto de despedida de la banda argentina en el Estadio Nacional. “Si después te gusta este grupo, esta es la última oportunidad que vas a tener de verlos en vivo”, le dijo uno de sus hermanos.

 

Así fue. Soda Stereo no solo pasó a ser parte central de la banda sonora de su vida, Cerati, Bosio y Alberti lo inspiraron a querer incursionar en la música. Además de sus labores como académico de Medicina Veterinaria en la sede De La Patagonia y sus consultas como etólogo, integra la banda de covers Placer Culpable, donde se encarga de la guitarra y coros.

 

-¿Cómo la música empezó a tomar un papel más relevante?

Entrar al Conservatorio de Música estuvo dentro de las alternativas al salir del colegio, pero finalmente mi camino fue la Medicina Veterinaria. Una vez titulado partí a España, donde estuve siete años. Cuando llegué a Madrid trabajaba como garzón en un bar mientras esperaba la homologación de mi título. Ahí conocí a dos hermanos que eran parte de una reconocida orquesta. Me dijeron que me fuera a probar y, pese a que no quedé en mi primer intento, días después el bajista no pudo seguir y me llamaron para reemplazarlo. Me fui perfeccionando y terminé trabajando de tiempo completo con ellos por cuatro años, incluyendo varias giras que hicimos durante los veranos.

 

-Cuando volviste a Chile, ¿pudiste continuar con tus proyectos musicales?

Sí, desde Madrid me trasladé a Dalcahue, donde hice clases de música en colegios y jardines infantiles. Paralelamente empecé a tocar con la banda Juan Capital. Cuando llegué a Puerto Varas, donde resido actualmente, formamos Placer Culpable junto a Noemí Núñez, Waldo Jeria y Juan Vivado. Desde los 13 años nunca he dejado la música, de hecho, en mi consulta siempre tengo mi guitarra para que me acompañe en las pausas que tengo durante el día.

 

-¿La música es para ti una vía de escape?

Totalmente, los tiempos en que estoy sin música no estoy al 100%. Tocando un poco de música a la semana siento que estoy viviendo, por eso es fijo al menos un ensayo a la semana con mi banda. Tengo la fortuna de vivir esto con mi pareja, Noemí, la vocalista de Placer Culpable. Familiarmente eso nos une mucho, nuestra relación partió gracias a la conexión con la música y hoy es fundamental en nuestro día a día.

 

-¿Por qué te inclinaste por los covers?

Me gusta escribir y tengo algunas canciones, pero lo que producen los covers es muy distinto. Con Placer Culpable tocamos esas canciones que están en el inconsciente colectivo, algunas que muchos no tienen idea que se saben. Es genial cuando empieza una canción y la gente se acuerda de la teleserie donde aparecía o recuerda la edad que tenía cuando estaba de moda. Los covers permiten eso, pasar por la nostalgia, la alegría, jugar e interactuar. En las presentaciones cantamos pedazos de distintas canciones para que el público viaje por distintas emociones.

 

-¿Qué canciones son un hit indiscutido?

Una de las que más prende al público es “Hay un límite” de Aleste, con los primeros acordes se siente la reacción de la gente. También tiene muy buena recepción Raffaella Carrà, Paulina Rubio y Thalía. Canciones como “Yo no soy esa mujer” y “A quién le importa” son una especie de himnos con los que el público vibra, principalmente las mujeres, ellas son por lejos las más entusiastas.

 

-¿Qué tienen en común la labor de académico con la de músico?

Lo que más me apasiona de cantar y tocar guitarra es comunicar. Me entusiasma estar en un escenario, cantar algo y que la gente reaccione con las canciones o que se rían si digo una a talla. Cuando hago clases también siento que estoy en un escenario, por eso preparo mis clases como si fuera un concierto. Planifico cómo voy a empezar o dónde voy a hacer un quiebre. Empatizar y conectar con el otro es algo que tienen en común lo que hago como músico, en la sala y en mi consulta como etólogo.