
“Salí en 2009 de la carrera, me fui a Haití a trabajar gratis mediante un voluntariado para América Solidaria durante un año. Eso fue el primer paso para entender cómo sería trabajar en Médicos Sin Fronteras y convencerme de que éste es el camino que quería seguir”, señala Aulio Castillo, uno de los más de 2.000 médicos egresados de la Universidad San Sebastián.
“Trabajé en Puerto Príncipe (Haití), donde tuve que aprender creole a la fuerza tras no contar con intérprete, y enfrentar condiciones en extremo precarias, sin insumos, sin fichas clínicas, ni medicamentos o las tecnologías que conocemos en Chile”, agrega el profesional.
La experiencia adquirida lo llevó a buscar horizontes en Médicos Sin Fronteras, una de las instituciones que llevan ayuda humanitaria a países que se encuentran en guerra, inestabilidad social, o en situaciones de vulnerabilidad, facilitando el acceso a servicios básicos como salud.
Su primera destinación fue Sudán del Sur (en África), en un campo de refugiados de Malakal. Lo que más le impactó -dice- fue que “en mi primera semana vi morir muchos niños por enfermedades que acá en Chile tienen cura, como la diarrea”.
Su viaje continuó. “Posteriormente me fui a Mariupol en Ucrania como jefe de equipo. Luego, estuve en Bagdad. También, estuve en la mayor epidemia de cólera que se tenga registro en Yemen. En Bangladesh, como coordinador en un Hospital Pediátrico. Mi última misión fue como jefe técnico y de equipo de todos los médicos de la Franja de Gaza en Palestina”.
Actualmente, Aulio Castillo reside en Los Ángeles (Región del Biobío) y se desempeña como médico regulador en el Servicio de Atención Médica de Urgencia (Samu). “Creo que la posibilidad de estudiar Medicina o cualquier carrera universitaria es extraordinaria. La medicina es el arte supremo de sanar y de acompañar. Entregarle al paciente dignidad y una cura transitoria en el camino”.
El médico destaca de su formación en la USS, la cercanía de los docentes y el amor por el trabajo bien hecho. “Más de alguna vez en la sala nos preguntaron qué tipo de doctores íbamos a ser. En vez de responder anestesista o urgenciólogo, decía que quería ser médico sin fronteras (…) Pero no necesitas irte a África para tratar bien a un paciente o para entregarle dignidad. Puedes hacerlo en Pedro de Valdivia Bajo, Boca Sur, Coronel o en el campo. Acá, trabajo hay y se tiene que hacer bien”, dice.
Constanza Carrasco estudió Medicina en la USS, fue parte de la primera generación de profesionales de esta área que se formó en la institución, que partió en Concepción en 1994. Nunca imaginó que casi 20 años después llegaría a ser la directora de la carrera en la misma sede donde comenzó su historia.
“Tuvimos una formación amplia, donde el horizonte siempre estuvo más allá de las capacidades, competencias o conocimientos, relevando el aspecto biopsicosocial del paciente y su familia. Esta es una de las grandes enseñanzas que me acompañan”, señala Carrasco, quien se especializó en pediatría.
“Esta misma formación en cercanía y trato con el otro permite hacer lecturas que un conocimiento técnico no logra. Es súper importante para un médico, porque ves, por ejemplo, aproximarse a un niño y ya tienes una idea de cómo está, al conversar con la familia. Tienes una relación que se va potenciando en el tiempo y pasas a ser parte de la familia”, indica.

Stephan Skog es jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Dr. Víctor Ríos Ruiz, en la ciudad de Los Ángeles. Antes de llegar allí se desempeñó en establecimientos de salud de Concepción, Talcahuano y otras localidades de la región del Biobío. “En el servicio público es donde más se ve reflejada la labor del médico”, opina.
Si bien estudió inicialmente en la sede USS de Concepción, tras el terremoto del 2010, que implicó graves daños en los recintos de salud de la región, las clases se trasladaron a la sede de Puerto Montt. “Tuvimos la grata experiencia en ese lugar, la experiencia adquirida me ha ayudado en mi desempeño profesional”. Agrega que “medicina es una carrera desafiante, todos los días nos pone a prueba”.
Actualmente, también desarrolla actividad docente asistencial en Hospital de los Ángeles, donde recibe estudiantes en formación. “Los futuros médicos tienen que tomarse en serio la carrera, saber que trabajamos con población vulnerable, pacientes que muchas veces quieren sentirse escuchados. Por eso, la parte humana, a veces, es un factor determinante en la recuperación de la salud”.
