Dropshipping, e-fulfillment y la auto gestión son algunas maneras de organizar el proceso de logística en el comercio electrónico. Académica de Ingeniería en Logística y Transporte Advance de la Universidad San Sebastián, explica las ventajas y desventajas de cada uno de ellos.

La digitalización ha generado grandes cambios en el mundo de la logística. Las nuevas tecnologías se están convirtiendo rápidamente en herramientas insustituibles para la necesaria transformación de la cadena de suministro, y son fundamentales para optimizar las capacidades, reforzar el rendimiento y mejorar la calidad, al tiempo que garantizan la eficiencia.
Angélica Barría Díaz, académica de Ingeniería en Logística y Transporte Advance de la Universidad San Sebastián, analiza tres formas de organizar este proceso en el e-commerce, una de las industrias de mayor desarrollo e innovación, que está continuamente imponiendo nuevas tendencias. “Estas tecnologías impulsarán a la competitividad empresarial y, por ende, a la reactivación económica de Latinoamérica”, señala la académica.
Evitar el riesgo de perder el control y contar con un margen de beneficio más alto que a través de otros modelos de logística, pueden ser razones suficientes para autogestionar los envíos. Sin embargo, “gestionar la logística uno mismo suena a mucho trabajo y así es. El procesado de pedidos, la impresión de etiquetas de envío, la entrega de paquetes, la gestión de devoluciones, todo recae sobre ti, y aunque puedas adquirir un software, eso también cuesta dinero”, dice Barría.
Decir dropshipping es lo mismo que direct shipment (envío directo), o “reventa”. Las tiendas online que hacen uso del dropshipping, optan por ofertar productos que no tienen en stock. Cuando entra un pedido, se encarga el artículo al fabricante, quien lo envía directamente al consumidor.
Dicho esto, parece la opción ideal para cualquier tienda online. Sin embargo, también tiene algunas desventajas: una gran competencia, escasos márgenes de beneficio y cero influencias en la entrega y control de la satisfacción del cliente, señala Barría.
Otra forma de logística e-commerce es el fulfillment (o e-fulfillment, en ventas online), que se puede traducir como “cumplimiento”. Proceso puerta a puerta, que implica desde la gestión de existencias y almacenaje a la preparación de los pedidos y su entrega al cliente (incluyendo eventuales devoluciones). A diferencia del dropshipping, donde los productos son propiedad del proveedor, aquí están en posesión de la tienda, por lo que se tiene mejor visión sobre el stock y más control del proceso de ventas. “Más importante aún, al ser los productos de su propiedad, se puede tener mayores márgenes de ganancia”, señala la académica.
Por ello, este modelo de negocio es más rentable que el dropshipping, pero también requiere de una mayor inversión de capital. Lo bueno, es que hay nuevas alternativas al fulfillment, en que se podrá mantener el control absoluto y trato directo con los transportistas.