Vicerrector de la sede De la Patagonia de la USS, José Guillermo Leay, plantea que para las universidades es fundamental que sus diseños curriculares establezcan tempranamente el contacto directo entre el mundo académico y el laboral.

Cuando hablamos de calidad de la Educación Superior, no nos referimos a un eufemismo abstracto, menos aún, a una moda instalada por el Estado para ganar popularidad, o un slogan de las instituciones de educación superior (IES) para captar más y mejores estudiantes. Cuando hablamos de calidad de la Educación Superior, lo hacemos como una obligación cívica cuyo objetivo trascendente es la formación de capital humano capaz de elevar los estándares de competitividad que el país y la región necesitan para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de una región. Por lo tanto, las IES deben colocar todos sus esfuerzos en hacer tangibles los estándares de calidad en la formación de sus estudiantes.
Existen muchos y exitosos casos de cómo las IES se hacen cargo de ello. Un ejemplo de este compromiso son los programas de nivelación y acompañamiento continuo que la Universidad San Sebastián desarrolla con los estudiantes de primer año. Es una realidad que las competencias de ingreso son muy disímiles y en general bastante precarias en varias materias; por lo tanto, para que transiten con éxito por los años de formación, la Universidad ha logrado instalar con éxito un sistema de nivelación que ha permitido disminuir las brechas de reprobación en asignaturas de ciencias básicas, evitar la deserción de los estudiantes en los primeros años y mejorar su autopercepción y visión de logro.
El mayor potencial de competitividad se da cuando la calidad del conocimiento adquirido está actualizada y en relación a los contextos en donde el sujeto que aprende se desempeñará a su egreso.
Del mismo modo, la vinculación con la actividad profesional futura es otra oportunidad de desarrollar calidad. Para la universidad es fundamental que sus diseños curriculares establezcan tempranamente el contacto directo entre el mundo académico y el laboral. Esto se logra a través de Prácticas Iniciales, proyectos de Vinculación con el Medio estables en el tiempo, entre otros. El mayor potencial de competitividad se da cuando la calidad del conocimiento adquirido está actualizada y en relación a los contextos en donde el sujeto que aprende se desempeñará a su egreso. De allí que es fundamental que las universidades mantengan fuertes vínculos con los sectores públicos y productivos de la región, de manera que ellos cooperen en la coeducación de los estudiantes que absorberán a futuro sus propias fuentes laborales.
Las iniciativas varían según la Misión de cada una de las casas de estudios, sin embargo, deben existir convergencias que aseguren al país que el profesional que se titula de una IES, generará la productividad futura que le permita situarse y avanzar al desarrollo y dé reales oportunidades de movilidad social a los sujetos que tienen puestas en la educación superior, expectativas de mejorar su calidad de vida y de su entorno.
Es fundamental la coherencia con el Proyecto Educativo que cada institución impulsa; así como también la formación en valores que las universidades transmitirán a través de sus egresados.
Si bien es cierto que el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), nos da un marco regulador para asegurar la calidad de formación que imparten las casas de estudios, la cual se traduce en años de acreditación; también es fundamental la coherencia con el Proyecto Educativo que cada institución impulsa; así como también la formación en valores que las universidades transmitirán a través de sus egresados.
Para la Universidad San Sebastián, el factor formación en valores es un sello distintivo que propicia el desarrollo integral del sujeto y que ha permitido el éxito de la inserción profesional de sus egresados; pues el capital humano en formación no solo debe representar altos estándares de conocimiento en las disciplinas, sino también deben ser altamente eficaces en la transmisión de la información, en la creación de nuevo conocimiento para actuar positivamente en la realidad productiva del país, y por sobre todo, seres humanos, capaces de comprometerse con ellos mismos y su sociedad.
José Guillermo Leay
Vicerrector sede De la Patagonia
Universidad San Sebastián
Vea la columna en Diario El Llanquihue