Plataforma creada por Sebastián Espinosa, Director del Centro de Emprendimiento de la Universidad San Sebastián, permite dar a pequeños artesanos, diseñadores y emprendedores la oportunidad de acceder a nuevos canales de venta y promocionar sus productos.

Chile es un país que cada vez se atreve más con el emprendimiento. La encuesta más reciente sobre Microemprendimiento, aplicada por el Ministerio de Economía revela que el 24,3% de la población entre 18 y 64 años se considera un emprendedor en etapa inicial. Del mismo modo, demuestra que los chilenos hoy se aventuran a iniciar sus propios negocios, aún con un escenario económico incierto y es así como se destaca internacionalmente por sus altos índices de emprendimiento, alcanzando una tasa del 23,4% de la población económicamente activa; frente al 12,8% de Estados Unidos y el 8% promedio de los países de la OCDE.
En este contexto, se han implementado –tanto a nivel público como privado– una serie de herramientas e instrumentos para fomentar el emprendimiento, de manera de abrir oportunidades a todos quienes tengan una buena idea y la convicción de salir adelante. Así nació IKUNA (www.ikuna.cl), un marketplace (e-commerce) orientado a todos los artesanos y emprendedores que ofrecen productos hechos y manufacturados a mano. La plataforma fue creada por el ingeniero comercial Sebastián Espinosa, que actualmente se desempeña como Director del Centro de Emprendimiento de la Universidad San Sebastián, USS Venture Lab.
La condición, cuenta Espinosa, es que “todos los que venden en este espacio, producen lo que venden. La idea es recordar los orígenes y revalorizar lo hecho a mano y son productos únicos del área gourmet, decoración y mujer. Cualquier persona que tenga un producto original que quiera vender, puede entrar a nuestra plataforma y armarse un perfil –o tienda online–, en la que se le pedirán sus datos personales y subir fotos y descripción de sus productos. Los requisitos mínimos para vender, son: estar formalizado –si no lo está lo podemos ayudar–, tener cuenta corriente o cuenta RUT, teléfono y correo electrónico”.
“El perfil del artesano será evaluado y si es aceptado, levantado en el sitio para que los clientes lo vean. Cuando hay una compra a través de IKUNA, le llegará un mensaje de texto al celular y un correo electrónico al artesano, que le informará sobre el producto solicitado y la dirección de despacho. Si el artesano está en regiones, deberá despachar el producto al cliente final. En caso de estar en Santiago, lo iremos a buscar y nosotros se lo despachamos al cliente final. Luego del despacho, se le deposita a su cuenta corriente el valor del producto (más el despacho en caso de que lo haya pagado él), menos nuestra comisión de venta”, explica Espinosa sobre su modelo de negocios.
De esta manera, hoy se pueden encontrar en el portal, ofertas de productos como ponchos de lana de alpaca, artesanía en lapislázuli y madera, pastas de aceitunas y manjares, calzado, productos de belleza (cremas, jabones, bálsamos) naturales, muebles, joyería y decohogar, entre otros.
Sebastián Espinosa se desempeñó en diversas organizaciones antes de integrarse a la Universidad San Sebastián. Es cofundador de Puentek, trabajó en LAN Airlines, y también en las ONG Acción Emprendedora y TECHO. Fue justamente de estas últimas dos experiencias de donde surgió la idea de implementar IKUNA, “viendo que había muchos microempresarios talentosos, pero que carecían de los espacios para vender sus productos. Hoy ya somos un equipo de 4 personas y alrededor de 300 artesanos que venden en nuestra plataforma y le dan vida al proyecto”.
“Otro punto que diferencia a IKUNA de otros sitios similares, es que incorporamos en la plataforma a artesanos de bajos recursos y los capacitamos en alfabetización digital y en todo el proceso necesario para vender online. Esta fue una de las razones por las cuales IKUNA recibió la certificación de “empresa B”, por ser una empresa con sentido e impacto social”, destaca.
Hoy, IKUNA vende alrededor de 1 millón de pesos mensuales y genera proyectos público-privados por alrededor de $ 40 millones anuales y, si bien la plataforma nació para dar visibilidad a pequeños emprendedores que no tenían cómo promocionar ni vender sus productos, su aporte ha sido reconocido, y de hecho, recientemente firmaron acuerdos con ENTEL y la Universidad Católica de Chile para ampliar IKUNA a zonas rurales del país.
Es que sus sueños son en grande, y aspiran a convertirse en la “plataforma comercial de productores locales más grande de Chile y expandirnos a otros países de la región”, sostiene Espinosa. Sus credenciales los avalan: “hemos ganado el fondo Desafío Clave, que premia a los mejores emprendedores sociales del país y fuimos seleccionados para ser parte de Startup Chile”, destaca Espinosa.