La Inteligencia Artificial ha transformado —y seguirá transformando— la manera en que nos desenvolvemos en el mundo: permeando en la formación docente, el desarrollo de investigaciones y poniendo a prueba nuestro propio trabajo y campo laboral.
Bajo ese inminente escenario, la Facultad de Psicología y Humanidades junto con País Humanista llevaron a cabo la segunda charla de un ciclo que busca evidenciar el impacto de la IA en diversas áreas de la vida humana. Esta vez, la conversación estuvo enfocada en los desafíos que tendrá que enfrentar el mundo laboral y el cuidado de la dignidad humana frente a las tecnologías emergentes.
Para Klaus Droste, decano de la Facultad de Psicología y Humanidades de la USS, resulta valioso abrir espacios como este en la Universidad, “donde podamos tocar algo que para la vida universitaria es central, que es el desarrollo del conocimiento, del saber, qué se hace a partir de la inteligencia y darnos cuenta de que hay intentos técnicos por tratar de humanizar algo que jamás va a ser así”.
En 1891, plena Revolución Industrial, se creó la Rerum Novarum (1891): primera encíclica social de la Iglesia Católica, promulgada por el Papa León XIII, cuyo objetivo en ese entonces era entregar más lineamientos sobre los derechos y deberes de los trabajadores en un contexto de precarias condiciones laborales.
Actualmente, la preocupación se ha desviado a las nuevas tecnologías y su impacto en el desarrollo, trabajo y dignidad humana. “En 2024, por ejemplo, el Papa Francisco hizo un llamado durante el G7 a considerar que tecnologías como la IA son herramientas que pueden facilitar la vida, generar muchos progresos, simplificar tareas, democratizar el saber, etc.”, comenta Enrique Cruz, presidente de CyD Ingeniería y la Unión Social de Empresarios Cristianos.
Sin embargo, según Cruz, “estas nunca pueden reemplazar al ser humano, ya que este último es quien decide sus facultades y respeta la ética”.
En ese mismo contexto, el sacerdote Federico Ponzoni consideraría necesaria una nueva Rerum Novarum, para enfrentar cuestiones como la concentración del poder tecnológico, su influencia social o incluso política a partir de algunas empresas globales.
El también doctor en Ciencias de la Educación y académico de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Chile afirma que “la presencia de la IA está poniendo de nuevo en urgencia la cuestión de la razón humana, de su naturaleza frente a la IA y su alcance a la hora de enfrentar los desafíos de hoy”.