Alumnos del Liceo Bicentenario Insular de Achao (en Chiloé) son los inventores de un filtro para lavadora que elimina el detergente del agua. Este prototipo les permitió ganar el concurso de ciencia e innovación impulsado por el gobierno regional de Los Lagos y la U. San Sebastián y viajarán a Estados Unidos para realizar una pasantía internacional.
Cada día, Kristel y Felipe toman un bus a las siete de la mañana en el que cruzan, en barcaza, el canal de Dalcahue, para llegar a la isla de Quinchao, donde está su colegio, el Liceo Bicentenario Insular de Achao. Allí se reúnen con sus compañeros Constanza, Romina y Vicente, sus socios en el proyecto que creó un filtro que permite purificar y reutilizar las aguas residuales de las lavadoras, que bautizaron como: “Detergent Adsorb Filter” (DAF).
Ellos fueron los ganadores del concurso impulsado por el gobierno regional de Los Lagos y ejecutado por la Universidad San Sebastián, con el fin de fomentar la cultura de la ciencia, la tecnología y la innovación en los colegios de la región. Como premio obtuvieron una pasantía internacional en Orlando, donde los estudiantes, junto a sus docentes, Leonardo San Martín y Julio Pérez, participarán de distintas experiencias educativas en las instalaciones de la NASA, Disney, SeaWorld y universidades de Florida.
Los estudiantes fabricaron un filtro purificador, elaborado a partir de ceniza vegetal y carbón, e instalado en una carcasa diseñada en una impresora 3-D. Este elimina el detergente del agua, lo que permite su reutilización. “La idea nació cuando observamos un problema medioambiental que afecta a nuestros familiares y amigos en distintas zonas rurales de Chiloé: la contaminación de las napas subterráneas por el agua con detergente que expulsan las lavadoras”, comenta Felipe Aguilar, uno de los escolares que participó del proyecto.
Cómo de gestó el proyecto
Cerca de un año duró el desarrollo de esta iniciativa que contó con una serie de etapas y procesos de preselección. Los estudiantes primero debieron presentar su propuesta, luego participaron en campamentos provinciales a cargo de la Fundación Ciencia Joven, donde les entregaron las herramientas necesarias para el desarrollo de su prototipo. Complementariamente viajaron a Puerto Montt para capacitarse en el laboratorio de investigación de la USS en análisis de calidad de agua para comprobar la efectividad del filtro.
Una vez diseñado y construido el prototipo, vino la capacitación en el laboratorio de incidencia ciudadana a cargo de Educación 2020, la que tuvo como objetivo dotar a los estudiantes de herramientas en el ámbito de la comunicación efectiva, para que puedan generar una estrategia comunicacional y una identidad gráfica para sus proyectos de innovación; así como las sesiones de formación en modelo de negocios y habilidades para el emprendimiento con la Fundación Curiosity.
“Queremos que nuestro filtro sea de uso cotidiano en las islas y en las zonas rurales, entre quienes no tengan alcantarillado o quieran reutilizar el agua de sus lavadoras. Quienes lo usen no tendrán que cambiar su rutina para ayudar al medioambiente”, explica Felipe, quien detalla que su modelo de negocios incluye también el servicio de instalación.
Protección del medioambiente
Romina Paredes agrega que “es un beneficio para el medioambiente, ya que ayuda a reducir el daño que generamos constantemente y del que los seres humanos no somos conscientes”.
Respecto del viaje a Estados Unidos, los integrantes del proyecto manifiestan altas expectativas. “Imaginarnos visitando la NASA es algo increíble, creo que ninguno de nosotros como equipo aún lo puede procesar. Va a ser muy interesante y un gran aprendizaje”, comenta Romina.
Felipe añade: “Estamos muy entusiasmados, ansiosos y emocionados. Nos llenaremos de conocimientos que podremos traer a Chile para desarrollar nuestro filtro de mejor manera. Agradecemos una vez más a la Universidad San Sebastián por habernos enseñado a hacer análisis químicos, por haber impreso nuestro filtro y así hacer nuestro sueño realidad”.