Emergencia educativa: ¿Síntoma de crisis familiar y pérdida de humanidad?

Decano de la Facultad de Psicología y Humanidades, Klaus Droste, abordó los principales problemas que aquejan a la educación escolar y que generan una emergencia educativa. Para aportar en las soluciones, adelantó que la USS creó el Magíster en Fundamentos y Estrategias para la Consolidación de la Comunidad Educativa que busca potenciar liderazgos entre los educadores para fomentar valores que repercutan en la convivencia escolar.

Brechas académicas, bajo rendimiento, violencia en sala de clases, ausentismo escolar, son algunos de los problemas que existen en los colegios. Pero estos son sólo síntomas de otros problemas.

“Hay una crisis humana bastante grande, cuyo síntoma, signo y efecto es la emergencia educativa que se viene arrastrando desde hace mucho tiempo, y que se inicia en un empobrecimiento de la vida familiar en muchos hogares,  porque la verdadera educación formal de un ser humano comienza en su familia, y si hay crisis allí por las razones que sean y lo que le corresponde hacer naturalmente no se está dando, no resulta del todo intentar suplirlo con la educación preescolar, primaria, secundaria, o universitaria”, explica el decano de la Facultad de Psicología y Humanidades de la Universidad San Sebastián, Klaus Droste.

“Hay un desconocimiento profundo de lo que es la educación y se ha llenado el ambiente de opiniones con escaso fundamento por ejemplo, qué es educar, quién educa, a quién, para qué y cómo y sin en esas claridades resulta muy difícil ordenar y distinguir lo urgente, sustantivo y esencial, y relegar las cosas accidentales o secundarios y así la educación se llena de confusiones”, agrega el académico.

Para el doctor en Humanidades volver a lo esencial es el camino y eso significa que las familias deben tomar su rol de principales. Señala que hoy se cree que los padres tienen que ir a dejar a los hijos al colegio para que se los eduquen “porque ellos por la razón que sea -no hay tiempo, están complicados, mucho trabajo – no pueden, entonces hay que preguntarse ¿cómo estamos como sociedad posibilitando un orden que permita que los niños sean educados por quienes tengan que educarlos? No olvidemos que lo primero que tiene descubrir un ser humano para ser educado es saber quién es y experimentar un amor gratuito que posibilite todo su desarrollo”.

El académico ejemplificó con la construcción de un edificio. “Un edificio que se levante sobre una base arenosa, es muy fácil que se derrumbe, mientras cuando está sobre roca firme, es muy difícil que se venga abajo”.

“Educar es transferir algo que posee un adulto más maduro a alguien que tiene una cierta inmadurez y eso tenemos que adquirirlo. Educar es dar y nadie da lo que no tiene. Es un tema humano muy profundo que está afectado a nivel nacional y mundial y que compromete la respuesta a la pregunta qué significan los demás para nosotros (…) Estamos dispuestos a servir a los demás o estamos buscando que nos sirvan los demás y nos tributen a nosotros en lo que estamos egoístamente buscando”, añade Droste.

El camino de la formación humana

El académico sostiene que la formación humana va más allá de lo que las personas saben hacer, tiene relación con sus principios, valores y formas de relacionamiento con su entorno. Esa es la base de una sociedad. Sin embargo, esa configuración se desdibuja a partir de las crisis familiares que gatillan los problemas que afectan a la humanidad.

“Hay un problema de la formación humana de las personas más allá de lo que saben o no saben y eso se va resolviendo a lo largo del desarrollo de la vida, en la medida en que cada instancia por la cual pasa este ser humano haga lo que le corresponde, y eso hoy no ve claro cuando hay un desconocimiento hondo de la educación. Esa falta de claridad impide captar, por ejemplo, que le corresponde a un profesor, a la dirección, a la familia, ¿la educación formal la da el colegio?, ¿la familia? Todo se enreda”, dice.

Para desenredar aquello hay que tener conciencia y fundamentos para actuar con suficiente seguridad de que lo que se está haciendo, está bien. Por ejemplo, sugiere que, desde el mismo colegio se pueden ordenar las cosas a partir del entendimiento del proyecto educativo. “El tema es cuanto se entiende el proyecto porque está declarado, escrito, pero a veces no se entiende, entonces hay que facilitar la comprensión de lo que está escrito y ver cómo eso se irradia a padres, académicos, profesores, profesores jefes, áreas de pastoral, mandos medios y a toda la comunidad”.

Aporte USS a la educación escolar

En ese contexto, la Universidad San Sebastián inició la primera versión del Magíster en Fundamentos y Estrategias para la Consolidación de la Comunidad Educativa que permitirá articular un trabajo intencionado que promueva la verdadera unión y consolidación de los proyectos educativos, propiciando el desarrollo justo de todos los miembros de la comunidad y velando por el bien común.

Para la conformación de esta primera versión del programa, participarán docentes de catorce establecimientos. Se trata de los colegios Cordillera, Cumbres, Everest, Highlands, Huelén, La Cruz, Monte Tabor y Nazareth, San Benito, San Isidro, San Miguel Arcángel, Santa Úrsula, Tabancura, Verbo Divino y Villa María Academy.

Los proyectos educativos hay que vivenciarlos, respirarlos dice Droste, y eso viene de los grupos humanos pequeños. Por ejemplo, en la USS, lo que pasa en las carreras, oficinas y en los grupos se va multiplicando y se configura una comunidad educativa con deseo de servir de verdad, sin olvidar que lo importante es valorar a las personas que tenemos cerca, abrirse a aprender de los demás. Si eso lo hacemos con sinceridad, generaremos lazos humanos más profundos y fuertes, y eso hace aún más bonito y grato trabajar donde hoy uno está.

 

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