La clave para afinar los tiempos entre jornada laboral, demandas familiares y estudios, es solo la planificación. No obstante, involucra movilizar mayor energía personal y también contar con la colaboración de las personas del entorno.

Administrar el tiempo de manera eficiente no solo requiere una buena planificación, sino también saber utilizarlo de manera óptima y aprovechar cada momento que se presenta. En la actualidad, debido a las altas demandas laborales, es poco el espacio libre que queda para realizar actividades de ocio y, si a ello le sumarnos el afán por seguir perfeccionándose o estudiando, éste se reduce significativamente.
La clave para afinar los tiempos entre jornada laboral, demandas familiares y estudios, es solo la planificación. No obstante, no se trata de una simple lista de actividades con horarios determinados, sino que involucra movilizar mayor energía personal y también contar con la colaboración de las personas del entorno. En concreto, no solo debe existir la voluntad de rendir en todos los escenarios, sino también aprender a delegar tareas en familiares, cónyuge o hijos en caso de tenerlos. Inclusive, considerar la posibilidad de confiar en terceras personas que pudieran colaborar con los aspectos domésticos cotidianos.
Administrar el tiempo de manera eficiente no solo requiere una buena planificación, sino también saber utilizarlo de manera óptima y aprovechar cada momento que se presenta.
En este ámbito, se deberá suponer que los espacios considerados como “libres” deberán dedicarse a la familia y al esparcimiento personal, más que a realizar otras actividades que generen más cansancio o demanden más tiempo.
Se debe tener asumido que mientras se estudia y trabaja probablemente, habrá que posponer algunos proyectos. Es por esta razón que previo a tomar la decisión de compatibilizar trabajo con perfeccionamiento, hay que anticiparse a lo que debemos renunciar, a lo que debemos sacarle partido durante el período y a lo que vamos a invertir en términos económicos.
Se recomienda que, para que la organización de actividades se cumpla, se debe estar muy consciente de lo limitado que es el tiempo, pues resulta habitual que las personas crean que tienen el control o bien tiendan a sobredimensionarlo.
Hay que velar por tener espacios de autocuidado y preocuparse de factores protectores del estrés.
Ciertamente, se deben considerar múltiples variables para distribuirlo de manera adecuada. Por lo tanto, para que la planificación se concretice y sea realista, hay que considerar no solo el tiempo ocupado en el trabajo, estudio y actividades familiares, sino que considerar además espacios para descansar, alimentarse y movilizarse dentro de la ciudad. Hay que velar por tener espacios de autocuidado y preocuparse de factores protectores del estrés.
No olvidar que se requiere de orden, de motivación, voluntad, perseverancia y mucha colaboración de las personas que lo rodean en los diferentes contextos. Pensar que será posible, es clave para que se decrete como tal.
Javiera Hernández
Psicóloga; Coordinadora de Formación Integral
Universidad San Sebastián sede Concepción
Vea la columna en diario El Sur