Economistas coinciden que dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo del PIB se denomina recesión técnica. Académico de Ingeniería Comercial de la USS detalla aspectos de este concepto y sus implicancias.
El Informe de Cuentas Nacionales del segundo trimestre, que recientemente publicó el Banco Central, muestra que en Chile el PIB (Producto Interno Bruto) creció un 5,4% en comparación con el mismo periodo de 2021. Un incremento moderado al considerar el 7,4% de expansión que se registró entre enero y marzo de 2022. Esto abrió el debate sobre el riesgo de entrar en un periodo de recesión.
Esteban Carrasco, director de la Escuela de Ingeniería Comercial de la USS, apunta que primero es necesario comprender qué es el PIB, indicador que se traduce en el valor monetario de los bienes y servicios producidos en un país durante un periodo de tiempo determinado. Este incluye productos como alimentos, vehículos, maquinaria, textiles; además de servicios como transporte, educación y sanitarios entre otros. Se trata de uno de los indicadores más relevantes para medir la economía.
El académico de la USS explica que durante el ciclo económico existen periodos de expansión, que pueden durar varios años; donde hay mayor producción, aumenta la demanda de bienes y servicios, además de existir mayor creación de empleos. Esta fase habitualmente es seguida por un periodo en que estos indicadores crecen en menor medida, pudiendo llegar a decrecer. Esto último se conoce como recesión.
Si bien no hay parámetros establecidos, los economistas coinciden en denominar que existe una recesión técnica cuando se registran dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo del PIB.
¿En qué situación está Chile?
Esteban Carrasco añade que, si bien, durante siete trimestres Chile no ha registrado crecimiento negativo del PIB, hace cinco periodos esta expansión empezó a disminuir. Esto puede explicarse, en gran medida, por la alta base de comparación que dejó 2021, donde se observó la reactivación de diversos rubros tras la pandemia junto con la mayor liquidez por las ayudas fiscales y retiros de fondos de pensiones; que influyeron en una expansión récord de 11,7% en el PIB.
“Observamos una clara desaceleración de la economía, lo que se evidencia también al considerar los tres meses consecutivos a la baja del IMACEC (Índice Mensual de Actividad Económica) cuando se compara un mes con el inmediatamente anterior (IMACEC desestacionalizado). Existe una altísima probabilidad de ver que este indicador siga bajando y conjuntamente que el PIB se acerque al 0% e incluso baje esta barrera en los próximos trimestres”, comenta.
A su vez, llama a prestar atención a aspectos como las cifras en materia de empleo. Según lo informado por el INE, la tasa de desocupación en el trimestre abril-junio bajó un 1,7% en doce meses, pero la ocupación informal aumentó un 27,1%. A esto se suma que el Índice Nominal de Remuneraciones Real (IR), que mide la evolución de las remuneraciones ajustadas por la variación mensual de la inflación, disminuyó en doce meses un 2,2%. Es decir, el poder adquisitivo está bajando.
“Estos son los primeros indicios del complicado momento económico que viene. Si el país entra en recesión, este descenso de la producción traerá consigo disminución de los ingresos, pérdida de empleos y las dificultades que eso conlleva para la población. En este caso ya no estaríamos en una recesión técnica, sino en una recesión real que se hace sentir en la vida cotidiana”, puntualiza.