La pérdida de la audición es silenciosa hasta que se torna irreversible. Por eso, es importante seguir algunas recomendaciones y evitar el ruido en exceso.
A los ruidos típicos de la ciudad, como las bocinas de automóviles, la circulación de buses, construcción, camiones y motocicletas, se suman los sonidos de aparatos eléctricos como audífonos y reproductores de música.
“Esta situación ha ido acelerando la aparición de síntomas en personas más jóvenes. Antes la sintomatología asociada a la pérdida auditiva en la población comenzaba a aparecer a los 55 años y ahora ocurre en personas de entre 35 y 45 años” dice Manuel Luna, director de la Escuela de Fonoaudiología de la Universidad San Sebastián.
La hipoacusia o disminución de los umbrales de la audición puede ser inducida por un ruido agudo de alta intensidad y también por un ruido crónico.
“En ese sentido, hay que diferenciar entre efectos auditivos y no auditivos. En el primer caso, el principal signo es la hipoac
“Dentro de los efectos no auditivos se encuentra la hipertensión arterial, taquicardia, disminución del apetito, alteración de la concentración, estrés y alteración del sueño”, añade.
La Organización Mundial de la Salud elaboró una serie de recomendaciones para aplicar a nivel laboral y recreativo: