Llevar una dieta variada y saludable es fundamental para una buena salud digestiva: alejarnos de las enfermedades inflamatorias y prolongar el funcionamiento óptimo de las células. Así lo explica Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián.

Con el objetivo de promover la prevención y tratamiento de enfermedades digestivas, este 29 de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Digestiva, la cual está referida a un buen funcionamiento del sistema digestivo, con un adecuado tránsito intestinal y una microbiota equilibrada.
El sistema digestivo tiene como principal función extraer los nutrientes de los alimentos ingeridos, producir la energía que necesitamos, así como generar neurotransmisores, algunas vitaminas, enzimas y proteger los sistemas que forman nuestro organismo. En el intestino humano hay 10 veces más células microbianas que en el resto del cuerpo, totalizando aproximadamente 100 billones, o 2kg de microorganismos vivos.
Samuel Durán, director del Magíster en Nutrición en Salud Pública de la Universidad San Sebastián, señala que “la dieta es una de las influencias más poderosas para alterar la composición bacteriana. Un cambio en la composición de la dieta puede afectar esta proporción, pudiendo generar patologías relacionadas con la inflamación crónica, como por ejemplo, enfermedades cardiometabólicas”.
“Una dieta alta en frituras y ultraprocesados, como bebidas azucaradas, galletas, cecinas, etc. promueven un estado de microbiota patológica, lo que lleva a un aumento en la proporción de bacterias no beneficiosas, alterando la función de barrera intestinal y permeabilidad, aumentando la inflamación y las enfermedades”, señala el académico y ex presidente del Colegio de Nutricionistas.
Por el contrario, una dieta variada que incluya frutas, verduras, legumbres, aceites vegetales, pescado y alimentos fermentados, nos ayudarán a tener una salud digestiva óptima. “Una dieta mediterránea o una alimentación basada en plantas muestran beneficios para tener una microbiota saludable, ya que se caracterizan por una combinación de carbohidratos con alto contenido de fibra, ácidos grasos con propiedades antiinflamatorias y compuestos bioactivos antioxidantes, como flavonoides, fitoesteroles, terpenos y polifenoles”, indica Durán.