
Carlos Williamson recorre el Campus Bellavista con la seguridad de quien conoce a fondo la Universidad San Sebastián. Quien fuera rector entre 2018 y 2022 —liderando la USS en medio del estallido social y la pandemia— vuelve a su casa con el propósito de consolidar lo avanzado y proyectar a la Universidad hacia su siguiente nivel de desarrollo.
Y regresa en un año clave para la Casa de Estudios, marcado por el proceso de acreditación ante la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) y una mayor presencia de la USS a nivel nacional. “Llego a una Universidad que ha crecido, que se ha fortalecido y que ha ampliado su oferta académica, por lo que hoy el desafío es madurar ese desarrollo”, explica
¿Con qué Universidad se encuentra hoy?
Me encuentro con una institución más robusta y compleja. Hay nuevas carreras, mayor desarrollo académico y una comunidad más consolidada. Pero más allá del crecimiento, hay algo que valoro especialmente: un sello muy claro en la relación entre profesores, estudiantes y comunidad, una cercanía que es particularmente importante en procesos formativos. Hoy la USS es una institución que ha avanzado con decisión y que está en condiciones de dar un siguiente paso en su desarrollo.
¿Cuáles serán las prioridades de su gestión?
Lo primero es consolidar lo que se ha construido, que es mucho. Una prioridad será seguir fortaleciendo el pregrado, junto con impulsar los programas de magíster, entendiendo que hoy la formación universitaria no termina con el pregrado, sino que requiere mayor especialización. A ello se suma el desarrollo de una educación flexible, donde la educación a distancia cumple un rol clave para ampliar oportunidades, especialmente en regiones, y el fortalecimiento de la investigación y los doctorados, que son fundamentales para avanzar hacia una Universidad más compleja.
¿Qué significa para la USS el proceso de acreditación que enfrenta este año?
Aspiramos a que la Universidad entre a las ligas mayores de la excelencia académica. Este proceso no solo nos permite asegurar que estamos haciendo bien las cosas, sino también desafiarnos a seguir mejorando.
¿Cómo visualiza el impacto de nuevas tecnologías en la formación universitaria?
La inteligencia artificial es, probablemente, la mayor revolución que hemos vivido desde la revolución industrial. Su potencial en educación es enorme, pero es importante entender bien su rol. No se trata de reemplazar el aprendizaje, sino de potenciarlo. La inteligencia artificial permite acceder a información, procesarla y abrir nuevas formas de interacción con el conocimiento. Por eso, el desafío es enseñar a los estudiantes a usarla bien, a hacer mejores preguntas, a analizar las respuestas y a desarrollar un juicio propio. Bien utilizada, es una herramienta que puede enriquecer profundamente la formación.
La USS ha avanzado fuertemente en investigación y doctorados. ¿Qué rol jugarán en esta nueva etapa?
El desarrollo de la investigación y los doctorados es una de las señales más claras de la evolución de la Universidad. La semilla que se sembró en años anteriores hoy ha dado frutos concretos. Vemos un crecimiento sostenido en la generación de conocimiento y en programas de doctorado, todos acreditados. Esto no solo se refleja en el aumento de publicaciones, sino también en la consolidación de claustros académicos de alto nivel, con investigadores que están en la frontera del conocimiento y que, al mismo tiempo, forman capital humano avanzado. Todo ello constituye un sello de calidad y excelencia académica, y posiciona a la Universidad San Sebastián en la senda de las universidades de investigación, avanzando hacia un mayor nivel de complejidad. Ese es un eje estratégico fundamental para el desarrollo futuro de la institución.
La USS tiene un fuerte sello en formación integral y trato cercano. ¿Cómo se proyecta ese sello en esta nueva etapa?
Ese sello no solo debe mantenerse, sino fortalecerse. La formación universitaria no es solo disciplinaria; también es formación humana. Aquí hablamos de formar buenas personas, con valores, con sentido de responsabilidad y con una mirada amplia del mundo. Eso se construye en el trato cotidiano, en la relación entre estudiantes, académicos y colaboradores. Además, la formación humanista es fundamental, conocer otras disciplinas, abrirse a nuevas perspectivas, es parte esencial de una educación de calidad hoy.
La USS ha sido una puerta de movilidad social para muchos estudiantes. ¿Qué significa eso para usted como rector?
Es uno de los aspectos más valiosos de la Universidad. Muchos de nuestros estudiantes son la primera generación en sus familias en acceder a la educación superior, y eso tiene un impacto enorme. La presencia regional de la USS permite llegar a jóvenes que, de otra forma, no tendrían estas oportunidades. Y eso no solo transforma sus vidas, sino que contribuye al desarrollo del país. Ser parte de ese proceso es un motivo de profundo orgullo.
¿Qué mensaje le gustaría transmitir a la comunidad USS en este nuevo inicio?
Que tenemos una gran oportunidad por delante. La Universidad ha avanzado mucho y ahora el desafío es dar el siguiente salto. Si hoy la Universidad galopa, queremos que corra, que siga elevándose, y eso requiere el compromiso de toda la comunidad. Queremos seguir avanzando hacia mayores niveles de excelencia, sin perder nunca nuestro de vista el aspecto formativo, anclado en la preocupación por los demás y en particular por los sectores más vulnerables. En definitiva, una Universidad con un sello humanista.