Se trata de un árbol que tendría una edad de 5.484 años y que se encuentra el Parque Nacional Alerce Costero en la región de los Ríos. Académico USS aborda su historia y la importancia de la conservación de los bosques nativos.

Estudios recientes arrojan que el árbol más longevo del mundo se encontraría vivo y en pie en el sur de Chile. Esto pudo ser comprobado a través de la combinación de tres modelos computacionales y a métodos tradicionales para calcular la edad de los árboles.
Quien lideró este proyecto fue el Doctor en Ciencias Ambientales, Jonathan Barichivich y se trataría de un gran alerce con una edad de 5.484 años.
Con esto, el árbol nacional superaría por más de medio siglo al actual poseedor del récord mundial, ubicado en California con 4.853 años comúnmente llamado Matusalén. Es decir, el renoval de alerce se hacía espacio en el húmedo terreno del actual Parque Nacional Alerce Costero 631 años antes que el añoso Pinus longaeva del Bosque Nacional de Inyo en Estados Unidos.
El Alerce (Fitzroya cupressoides) es un árbol que crece únicamente en la cordillera de los Andes, al suroeste de América del Sur. Es una especie forestal que vive entre los 700 y los 1500 metros de altura, en zonas donde llueve con frecuencia. De hecho, los mejores ejemplares son los que se encuentran en áreas donde se registran un mínimo de 2000 mm de precipitación al año, en suelos muy húmedos. Su ritmo de crecimiento es muy lento, pero como ocurre con este tipo de plantas, también es muy longevo.
Este orgullo nacional no estuvo ajeno a la explotación, por muchos años fue talado principalmente por las cualidades de su madera que proporcionaban grandes dimensiones, algo muy útil para estructurar las grandes construcciones y principalmente por la densidad de esta, cualidad que hasta hoy en día la posiciona como uno de los mejores materiales para la teja de techumbre y muros.
Afortunadamente su protección por ley y la creación de parques nacionales como el Parque Nacional Alerce Costero y Alerce Andino en la región de los Ríos y Los Lagos respectivamente, hoy defienden estos gigantes del bosque.
Nicolás Fernández Gurruchaga
Facultad de Ingeniería, Arquitectura y Diseño
Universidad San Sebastián