“Con una pandemia a cuestas, en la que hemos visto cómo los determinantes sociales de la salud tienen injerencia directa sobre la progresión del Covid-19, e incluso en la sobrevida, es momento de ver la gestión local desde la comunidad”, manifiesta, en su columna, el académico Gonzalo Pacheco.
Durante las últimas décadas hemos visto avances en el control de enfermedades infecciosas, pero también ha surgido un descontrol de las enfermedades crónicas no transmisibles. Esto se refleja en los resultados de la Encuesta Nacional de Salud (ENS) del 2016, evidenciando una necesidad de cambiar la forma en la que estamos actuando como modelo de salud.
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Los principios de la Atención de Salud Primaria (APS) otorgan una gran oportunidad, considerando la centralidad en el paciente, la continuidad y la integralidad, bajo un modelo de gestión comunitario, tributando a un sistema más efectivo, eficiente y justo. Sin duda, las estrategias de promoción y prevención tienen mucho que aportar a lo largo del ciclo de vida, entregando las herramientas necesarias para el empoderamiento de la población en torno a su salud.
Repensar el modelo de atención, involucra el reencantamiento de los funcionarios desde la perspectiva comunitaria y organizacional, y dejar el asistencialismo de los centros de salud en el cual están inmersos. Para esto se requiere que las estrategias sean bien planificadas, que permita una conducción coordinada inter-niveles, entendiendo la importancia de que todos ellos se comuniquen en torno al paciente crónico.
El cambio es un desafío necesario, pues pese a su éxito inicial, hoy el modelo no da respuesta a la alta carga de patologías crónicas que ha ido acumulando nuestra población. Con una pandemia a cuestas, en la que hemos visto cómo los determinantes sociales de la salud tienen injerencia directa sobre la progresión del Covid-19, e incluso en la sobrevida, es momento de ver la gestión local desde la comunidad.
Es obligatorio el trabajo con los distintos niveles (comunidad, APS, secundario, terciario). Hay mucho trabajo también en lo organizacional, desde el ingreso del funcionario de salud al establecimiento y su correspondiente rol en el nivel y sistema de salud. Este cambio, sin duda, se refuerza desde las voluntades.
Gonzalo Pacheco Villagra
Asesor en Gerencia y Políticas Públicas
Académico de Kinesiología
Universidad San Sebastián