Mi experiencia en la Clínica de Neuro Kinesiología

02 de mayo de 2022

Karina Moena estudiante de 5° año de Kinesiología vive su primer período de internado, donde atiende a pacientes en el centro clínico de la Universidad. En este relato en primera persona nos cuenta cómo ha sido esa experiencia y sus principales aprendizajes. 

Entré al internado de Kinesiología el 14 de marzo de este año. Ese mismo día se inauguró la Clínica de Neuro kinesiología de adultos en el Centro de Salud USS y Belén fue nuestra primera paciente. Ella tiene 24 años, igual que yo, y también está finalizando su carrera.

De un momento a otro fue diagnosticada con una patología que dejó como secuela una hemiparesia izquierda (parálisis de un lado del cuerpo) que implicó un cambio radical en su vida.

En este corto tiempo, en la Clínica de Neuro Kinesiología, hemos podido ver los avances que ha tenido Belén. Ya puede sentarse en forma independiente y ponerse de pie sola. Su mamá nos cuenta que está muy contenta y satisfecha de lo que ha logrado y por el trabajo minucioso que hemos hecho para que ella logre activar sus músculos nuevamente.

Belén es una de las pacientes que vemos con más frecuencia. Asiste a la clínica tres veces a la semana y siempre nos comenta acerca de los nuevos avances que ha logrado durante este período, como poder realizar sus actividades de vida diaria de manera más independiente. Es muy gratificante ver su progreso y el compromiso que tiene con su rehabilitación.

Durante las sesiones siempre le preguntamos cómo se siente, si está cansada o no y ella siempre quiere seguir. Con mi tutora la kinesióloga Macarena Faúndez y compañeros nos hemos concentrado en el trabajo de rehabilitación, como favorecer su control de tronco, reincorporar mayor funcionalidad en sus segmentos afectados y mejorar la activación de extremidades inferiores para en un futuro trabajar una marcha segura y estable.

Su historia ha sido una de las más significativas y, sin duda, de mucho aprendizaje. Rescato su entusiasmo, su fuerza y su adherencia al tratamiento, además de las ganas que tiene de recuperarse y dejar atrás lo que le pasó.

Me motiva cómo enfrenta su proceso de rehabilitación y me dan más ganas de dedicarme a la rehabilitación neurológica. Aún no he decidido si en adultos o niños. Lo bueno es que una vez egresados, tenemos la opción de especializarnos en nuestra área de interés, sin embargo, tenemos la oportunidad durante el internado de experimentar y participar de distintas áreas de la Kinesiología.

Mi siguiente internado también se relacionará con el área neuro kinesiología. Asistiré a una residencia de personas mayores para trabajar seis semanas, realizando actividades en grupo y personalizadas, con el objetivo de aportar en el tratamiento de posibles patologías de los pacientes y, en general, mejorar su calidad de vida y funcionalidad.