
Durante el verano, estudiantes y egresados de la Universidad San Sebastián se desplegaron en los Voluntariados de Verano de la Vicerrectoría de Desarrollo Estudiantil. La Escuela Diego Portales de Papudo fue uno de los lugares donde los sebastianos realizaron operativos odontológicos y en donde Catalina Ballesteros optó por cerrar su ciclo como estudiante.
“Desde primer año participé en todo lo que la escuela me ofreció. Eso hizo que mi paso por la Universidad fuera mucho más enriquecedor que solo ir a estudiar”, comenta la odontóloga, destacando el valor de las experiencias formativas fuera del aula.
Para Catalina, participar en los voluntariados significó asumir un nuevo rol. “Ahora tengo otra perspectiva, ya no como estudiante, sino como cirujana dentista. Puedo retribuir lo que otros doctores me entregaron, ahora hacia los estudiantes y la comunidad”.
Además, destacó el impacto que estas experiencias tienen en los alumnos más jóvenes: “En primer año los ramos son más teóricos. El voluntariado permite acercarse temprano a la carrera, al trato con pacientes y a experiencias que encantan y motivan”.
Catalina subraya que el sello de servicio adquirido en la USS se proyecta más allá de la etapa universitaria. “Muchos egresados seguimos participando en voluntariados. Incluso en la consulta realizamos acciones sociales, ofreciendo tratamientos a costo mínimo para quienes más lo necesitan”.
Sobre su paso por la Universidad, destaca la cercanía humana como un rasgo distintivo. “No se trata solo de dictar una clase, sino de involucrarse con el alumno. Esa educación más personalizada hace que los profesionales que egresan sean distintos”.
Su próximo desafío es continuar su formación: especializarse, idealmente, en la misma Universidad San Sebastián.
