
Durante los primeros años de vida, el desarrollo del sistema visual es especialmente sensible, y cualquier patología oftalmológica no detectada oportunamente puede tener consecuencias que van más allá de la visión.
Las alteraciones visuales en la infancia pueden impactar directamente en otras áreas clave del desarrollo, como la motricidad fina y gruesa, influyendo en la capacidad de los niños y niñas para explorar su entorno, aprender y desenvolverse con normalidad. Por ello, la detección precoz y el cuidado de la salud visual infantil resultan fundamentales para garantizar un desarrollo integral y saludable.
En este contexto, la carrera de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, lideró durante 2025 el Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) “Visión y movimiento: impacto de las patologías oftalmológicas en niños y niñas pertenecientes a jardines JUNJI”, iniciativa que nació “a partir de una necesidad detectada en la comunidad educativa de la Provincia del Biobío, relacionada con la falta de acceso oportuno a evaluación y atención oftalmológica en la primera infancia”, explica la académica de la carrera, María José Ormeño, líder de la iniciativa.
La académica puntualizó que “el objetivo del proyecto fue contribuir a reducir los factores de riesgo que inciden en el desarrollo motor fino y grueso de niños y niñas de 3 a 5 años, pertenecientes a jardines infantiles JUNJI en Biobío, mediante la detección, atención, tratamiento y derivación de patologías oftalmológicas, complementadas con evaluaciones motrices y acciones de educación visual dirigidas a la comunidad educativa y a las familias”.
El proyecto, enmarcado en el Programa Territorial Hito “Más Nutrición, Más Vida”, de VcM, contó con la participación de las carreras de Tecnología Médica, mención Oftalmología y Optometría, y Kinesiología, además del Diplomado en Oftalmología Pediátrica para Tecnólogos Médicos.
En este trabajo interdisciplinario:
Desde la experiencia formativa, Emilio Sobarzo, estudiante de tercer año de Tecnología Médica, mención Oftalmología y Optometría, señaló que “este proyecto me ayudó a tomar conciencia del impacto que tendremos como futuros profesionales en las necesidades reales de la comunidad y de nuestro rol en la mejora de la calidad de vida de las personas. También significó un cambio de mentalidad al enfrentarme directamente con chicos que requieren atenciones distintas a las de los adultos, que suelen ser el público habitual en los centros de salud”.
Por su parte, David Acevedo, encargado de Formación Continua de JUNJI Biobío, indicó que “este año el apoyo estuvo dirigido a jardines infantiles de Biobío y, específicamente, al proyecto Visión y Movimiento. Fuimos testigos de cómo se cumplieron los objetivos planteados: niños y niñas fueron evaluados por un equipo interdisciplinario y, lo más relevante, se entregaron de forma gratuita más de 25 lentes a párvulos de zonas donde la oferta en salud es limitada, como Santa Bárbara, Laja, Tucapel o Nacimiento, entre otras”.
Finalmente, destacó que “es gratificante conocer el aporte real que este proyecto entregó a nuestras usuarias. La pesquisa temprana, especialmente en familias que desconocían el diagnóstico de sus hijos e hijas, supone una mejora en sus procesos de aprendizaje y, en consecuencia, un impacto positivo en su calidad de vida desde la primera infancia”.