Niños que salvan vidas: La red educativa que está transformando la enseñanza de la RCP

Lo que comenzó en la Escuela Isla de Pascua, de Penco, hoy se extiende a establecimientos de Concepción y Talcahuano. El Proyecto “Niños que salvan vidas; Formación de monitores y expansión educativa, impulsado por la Universidad San Sebastián, articula talleres prácticos y trabajo interdisciplinario para capacitar a estudiantes y docentes en RCP y primeros auxilios.

Niños de jardín infantil practican RCP con un fantoma.

En diversas salas del Biobío, niños y niñas aprenden los pasos básicos de la reanimación cardiopulmonar, RCP, guiados por equipos docentes y universitarios. La escena se ha vuelto habitual en Penco, Concepción y Talcahuano, donde docentes, asistentes de la educación y estudiantes de la Universidad San Sebastián (USS) participan del Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) “Niños que salvan vidas; formación de monitores y expansión educativa”, iniciativa que busca preparar a las comunidades educativas para responder ante emergencias cardiovasculares.

El académico VcM de la carrera de Medicina, Jonathan Vásquez, líder del proyecto, recuerda que su origen estuvo en una necesidad concreta detectada en la Escuela Isla de Pascua, de Penco. El establecimiento contaba con desfibrilador, pero sin suficiente capacitación. “La comunidad educativa no tenía capacitación respecto a una actuación en crisis”, explica.

Hoy, la experiencia se ha ampliado a nuevos territorios. La Escuela Irene Frei de Concepción capacitó a cursos de kínder y primero básico, junto a todo su equipo docente. En la Escuela Básica Eliezer de Talcahuano, talleres desde kínder a octavo básico darán paso a la primera certificación total de una comunidad educativa. Y en el Colegio de los Sagrados Corazones, un piloto con estudiantes de kínder evalúa su incorporación al programa en 2026.

Aprendizajes que fortalecen la confianza y el rol comunitario

La llegada del proyecto ha tenido un efecto transversal, con más seguridad, responsabilidad y colaboración entre los estudiantes. Para Carolina Espejo, docente y coordinadora del Programa de Integración Escolar en la Escuela Isla de Pascua, esta formación transforma la manera en que los niños se relacionan con el cuidado propio y de otros. “Cuando la comunidad educativa adquiere estas competencias, se transmite un mensaje de que cuidarnos es tarea de todos”.

Espejo destaca además avances visibles. “Se muestran más seguros al enfrentar situaciones simuladas, incluso aquellos que normalmente son más tímidos”. El rol de los monitores, especialmente estudiantes del PIE que apoyan a sus pares, ha sido uno de los elementos más valorados.

La experiencia también ha impactado a los estudiantes de la USS. Para Fiorella Gontupil, de Medicina, la participación se convirtió en una oportunidad formativa muy valiosa. “Fue una experiencia muy bonita y enriquecedora. Los niños tienen una capacidad de aprendizaje increíble”. La interacción con distintos cursos la llevó a descubrir nuevos desafíos pedagógicos, especialmente al adaptar explicaciones y apoyar a quienes se frustraban con mayor facilidad. “Me di cuenta de que no todos aprenden de la misma manera. Esta experiencia me enseñó cómo manejar cada situación y ajustarme a cada uno de ellos de acuerdo con sus necesidades”.

Proyección regional y compromiso comunitario

Con tres comunas ya involucradas, el desafío ahora es que la iniciativa siga creciendo de manera articulada, formando una red de escuelas capaces de sostener y replicar el modelo. Vásquez plantea que la clave está en fortalecer capacidades dentro de cada comunidad educativa, especialmente en territorios donde una respuesta rápida ante una emergencia puede marcar la diferencia.

En ese sentido, el académico de Medicina USS resume el propósito que guía el proyecto, señalando que “la enseñanza de protocolos en crisis otorga una ventana de oro; empezar en edades tempranas es clave para:

  • 🚨 Instalar hábitos de alerta.
  • 🤝 Pedir ayuda.
  • ❤️ Reconocer signos que pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte.

Un trabajo colaborativo que integra múltiples disciplinas

Este proyecto, que tributa al Programa Territorial Hito “Más Más Nutrición Vida”, de VcM, ha sido posible gracias a un trabajo conjunto que reúne diversas miradas y experiencias.

La labor formativa y de producción de material educativo se desarrolló junto a Macarena Villegas, periodista del área de Postgrado de la Facultad de Medicina, y Raquel Espejo, académica especialista en simulación clínica, quienes aportaron al diseño pedagógico y metodológico de los talleres. Además, participaron activamente las carreras de Psicología Advance y del Magíster en Dirección y Gestión Estratégica en Salud, fortaleciendo el carácter interdisciplinario y comunitario de la iniciativa.

WhatsApp