Innovación en la formación: clave para el presente y futuro de las humanidades

Una vez al mes, el Laboratorio de Humanidades, de la Facultad de Psicología y Humanidades de la Universidad San Sebastián, cita a un destacado expositor para conversar sobre cómo las humanidades pueden desarrollarse en el siglo XXI.

El ciclo organizado por el Laboratorio de Humanidades de la Universidad San Sebastián ya está en marcha. En cinco encuentros, busca explorar elPresente y Futuro de las Humanidades” junto a destacados profesionales de diversos rubros. El evento promete ser un vibrante espacio de discusión en un contexto de crisis de las humanidades, abriendo paso a posibles soluciones que permitan integrarlas de manera efectiva a la sociedad del siglo XXI.  

Para José Manuel Cerda, director del Laboratorio de Humanidades, “es vital generar conciencia respecto a la función que cumplen las humanidades, no solo desde tiempos históricos, si no que hasta el día de hoy y hacia el futuro. Estas contribuyen a identificar, perfilar y valorar lo que es y será irremplazablemente humano”. 

 María Gabriela Huidobro: “El desafío de dar voz y rostro a la historia” 

La encargada de dar el puntapié a este ciclo, fue la doctora en Historia y decana de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello, María Gabriela Huidobro. En su exposición, la académica, quien recientemente publicó el libro “Mujeres en la Historia de Chile”, desafió la percepción común de la historia: “Muchas veces se mira la historia más bien como ese mundo de los muertos, de las personas que fueron, pero que ya no son, sin embargo”, dijo, “hay que es volver a darles vida”.  

¿Cómo? Si bien la Dra. Huidobro reconoció que el sistema educativo chileno, “con su sobrerregulación, a menudo impide la innovación”, destacó que “hay muy buenas iniciativas que nacen de gestiones particulares y de profesores apasionados, que han logrado otorgarle un nuevo sentido al estudio de estas disciplinas desde enfoques innovadores”. 

A nivel internacional, citó como ejemplo de inspiración a dos escuelas rurales de Colombia que instalaron un modelo que se “rebeló contra el sistema educativo tradicional”, permitiendo que cada estudiante avance a su propio ritmo. “Chile, por su parte, también ha mostrado avances con el proyecto del Instituto Nacional, donde clubes de ciencias sociales trabajan en la digitalización de sus propios documentos históricos, acercando a los jóvenes a su pasado de una manera aplicada y emocionante”, comentó.  

Alejandro Vigo: “El punto de partida es que los que enseñan reciban una óptima formación”

El filósofo y doctor de la Universidad de Heidelberg, Alejandro Vigo, fue el segundo expositor del ciclo. Con más de 40 años de experiencia, abordó el dilema de las humanidades “vistas tradicionalmente como las hermanas pobres de la institución universitaria y de las ciencias duras”.

Para el también académico de la Universidad de Los Andes, “existen distintas culturas y maneras de generar conocimiento, las humanidades es una de ellas, donde el espíritu que las cultiva está basado en habilidades de comprensión mayor, que no se pueden aplicar por sí solas con el método científico o con la matemática”. 

En cuanto a la formación profesional, Vigo apuntó al “gravísimo” problema que implica el déficit en comprensión de lectura. “No existen soluciones mágicas, pero tenemos que reflexionar sobre esto. Existen múltiples reflexiones sobre cómo debemos compensar esta carencia. Por lo pronto, se requiere que las personas que enseñen reciban una óptima formación. Sería el punto de partida”, afirmó Vigo.

Magdalena Díaz: “Primero el pensamiento crítico, luego la técnica”

Grupo posando a cámara

En la tercera sesión Magdalena Díaz, Máster en Estudios Latinoamericanos, historiadora y gerente general de la Asociación Empresas Familiares, abordó la actual crisis de las humanidades en América Latina aludiendo a que responde a una lógica de mercado que tiende a restar valor a aquellas disciplinas no directamente asociadas al progreso económico o tecnológico. “Se perciben como disciplinas de importante amplitud cultural, pero poco útiles en términos económicos. Sin embargo, vivir únicamente de las humanidades (y del arte) es posible si existe dedicación y creatividad”. En esta línea agregó que esta crisis puede ser una oportunidad, pues ante la creciente automatización y avance tecnológico se abrirá más espacio para la reflexión, la ética y la comprensión del ser humano.

En ese escenario, destacó el creciente valor estratégico de la formación humanista en contextos profesionales diversos. “Primero el pensamiento crítico, luego la técnica: esa combinación es, cada vez más, un valor estratégico en un mundo donde el cambio exige no solo habilidades técnicas, sino capacidad de análisis, visión sistémica y gestión de personas”, afirmó. Según explicó, en países desarrollados es común encontrar profesionales de humanidades ocupando cargos de alta dirección, quienes posteriormente complementan su perfil con estudios en negocios o gestión. Esta mirada integrada, plantea, es especialmente relevante en contextos empresariales donde las decisiones exigen sensibilidad cultural, sentido ético y comprensión del entorno social.

Además, Díaz abogó por revitalizar las humanidades tendiendo puentes con otras disciplinas. “No se trata de elegir entre humanidades o ciencias, sino de combinar saberes para un desarrollo más integral”, afirmó. A su juicio, la transdisciplinariedad, la incorporación de enfoques humanistas en la tecnología, la empresa y las políticas públicas son caminos fundamentales para devolverles protagonismo e inspirar a otros. “Cuando las nuevas generaciones ven que las humanidades pueden tener impacto real en el mundo, también encuentran un lugar donde su vocación cobra sentido”, puntualizó.

Próximos encuentros 

  • 24 de septiembre: Klaus Droste, decano Facultad Psicología y Humanidades USS. 
  • 29 de octubre: Cristóbal Joannon, poeta y ensayista chileno.  
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