¿Por qué una de las imágenes más reconocidas de la Pascua es un conejo que reparte huevos de chocolate? Académico USS explica el origen y el simbolismo de esta tradición.

El mundo occidental cristiano, al que pertenecemos, es parte de una larga tradición, que se remonta varios siglos antes de Cristo. “Además, lo propio de nuestra tradición es el sincretismo, es decir, las variantes particulares que tienen nuestras creencias y ceremonias en diversos lugares y momentos de la historia al reunirse con las diversas culturas de las que formamos parte”, señala Camilo Pino, académico del Instituto de Filosofía y del Bachillerato en Humanidades y Ciencias Sociales de la USS.
En este sentido, desde antes de Cristo, el conejo, las liebres y los huevos eran símbolos de fertilidad, muy usadas en diferentes celebraciones.
Para el origen de la Pascua cristiana, como la conocemos actualmente, hay que remontarse hasta la Edad Moderna. “En 1682, el alemán Georg Franck von Frankenau dio cuenta de una costumbre proveniente de Alsacia acerca de una liebre que llevaba huevos de colores a los niños. Al parecer, una tradición luterana veía en esta figura un símil de lo que hoy conocemos como el Viejito Pascuero”, explica el académico.
Y añade que esto no es de extrañar puesto que los conejos y las liebres “fueron símbolos bastante recurrentes en el arte de la Iglesia a lo largo de toda la Edad Media. Podemos usar de ejemplo la obra “La Virgen del conejo”, un óleo de Tiziano conservado en el Louvre. Aquí, el conejo es símbolo de fertilidad y, a la vez, de pureza por su blancura”.
Respecto de los huevos, Camilo Pino señala que estos eran una comida tradicional tras el ayuno propio de la cuaresma en la Iglesia Ortodoxa. Con el paso del tiempo, estos comenzaron a hervirse con hierbas y flores, lo que cambiaba la coloración de la cáscara.
“Ya en el siglo XVIII los inmigrantes alemanes en Estados Unidos traspasaron la tradición del “Osterhase” o Conejo de Pascua a nuestro continente y en el siglo XIX los huevos pasaron a ser de chocolate. De este modo, en el cristianismo se reúnen los tradicionales símbolos de la vida y la fertilidad con la resurrección de Cristo. Si bien nosotros estamos lejos de la primavera, es un buen momento para festejar el triunfo de la vida por sobre la muerte teniendo en cuenta la esencia del mensaje junto a los múltiples símbolos que lo han revestido a lo largo de la historia”, concluye el docente USS.