
Con el objetivo de enfrentar la pérdida de biodiversidad agrícola en comunidades rurales —problemática que impacta directamente en la seguridad alimentaria, la adaptación al cambio climático y la preservación cultural del territorio—, la Universidad San Sebastián, sede De la Patagonia, desarrolló el Proyecto Colaborativo de Vinculación con el Medio (VcM) “Banco de semillas o germoplasma: una alternativa para asegurar nuestro futuro alimentario en la Región de Los Lagos”.
La iniciativa tuvo como objetivo sentar las bases para la creación de un banco de germoplasma, mediante la recolección, aseguramiento de inocuidad, almacenamiento inicial y distribución piloto de semillas nativas y endémicas, priorizando aquellas con alto valor nutricional y propiedades funcionales beneficiosas para la salud.
La propuesta fue liderada por la Dra. Laura Morante, académica de Vinculación con el Medio de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad San Sebastián, quien destacó que “estas semillas no solo aportan valor nutricional, sino que también se seleccionaron por sus propiedades funcionales, contribuyendo a la salud de las personas; por ejemplo, variedades con alto contenido de antioxidantes, fibra o compuestos bioactivos”.
En efecto, el proyecto se expresó en un enfoque integral de conservación:
La propuesta contempló talleres de capacitación para agricultores y actividades de difusión comunitaria, con la participación de estudiantes y académicos de las carreras de Nutrición y Dietética, Química y Farmacia, e Ingeniería en Gestión de Expediciones y Ecoturismo, junto a la Fundación Patio Vivo. Asimismo, se articuló con el Programa Territorial Hito Más Salud, Más Cerca, de VcM, en su línea de Educación y promoción de la calidad de vida.
Al respeto, Karina Pacheco, coordinadora del área de Gastronomía de la Fundación Patio Vivo, valoró que la Universidad “salga de sus aulas y comparta conocimientos en el territorio, porque esto permite que la ciencia y la educación se conecten con las realidades locales. Esta relación bidireccional enriquece a ambas partes, porque las comunidades reciben herramientas para mejorar su calidad de vida, y al mismo tiempo, la academia aprende los saberes ancestrales y las prácticas sostenibles que se llevan a cabo”.
El proyecto consideró un modelo educativo práctico, que involucró a estudiantes en experiencias reales de conservación, fortaleciendo competencias técnicas, socioemocionales y de ciudadanía, junto con una articulación multisectorial que vinculó a la academia, comunidades, organizaciones sociales y gobiernos locales, creando redes colaborativas orientadas a la conservación y la soberanía alimentaria.
Claudio Barrientos, estudiante de Nutrición y Dietética de la Universidad San Sebastián, sede De la Patagonia, señaló que “trabajar en terreno me permitió aplicar conocimientos adquiridos en la carrera en un contexto práctico, desarrollar habilidades de comunicación y trabajo en equipo, y comprender la importancia de vincular la ciencia con las necesidades locales. Esta experiencia, sin duda, fue un aporte a mi formación profesional y mi compromiso social”.
Con una proyección científica y social que consideró la elaboración de un artículo para una revista indexada y diversas estrategias de difusión comunitaria, el proyecto se posicionó como una experiencia innovadora que articuló formación universitaria, investigación aplicada y desarrollo territorial, contribuyendo a la construcción de sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles en la Región de Los Lagos.